Cuadernos de viaje - 23/11/12

Normandía: el día D, las playas del desembarco

El viajero que visita Saint Michel, en la costa norte de Bretaña,  puede sentir la curiosidad de prolongar su viaje hasta las playas del desembarco, en Normandía. Son aproximadamente 80 Kms. hasta llegar a Carentan, desde donde se despliegan a lo largo de la cercana costa las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword hasta Caen. También puede hacerse el recorrido a la inversa partiendo desde Paris a Caen (235 Kms.) Desde Carentan a Caen (63 Kms.) discurre la carretera N-13, paralela a la costa, desde donde parte una red de carreteras secundarias que permiten acceder a las playas y a los lugares que se desee visitar. En esas playas, en la madrugada del 6 de junio de 1944, se inició la invasión aliada para recuperar Europa al Ejército alemán, afrontando las defensas instaladas a lo largo de toda la costa. La tremenda dureza de las batallas ha sido mostrada con realismo en películas como “El día más largo” y “Salvar al soldado Ryan”.

Muchos lugares, monumentos y memoriales, museos y centros de interpretación jalonan el recorrido. Afortunadamente, la vista del mar, la belleza del paisaje y el sosiego de los pueblos que se asientan en la zona permiten que los desastres de la guerra y la crueldad de las batallas se vean como un recuerdo del pasado. Y el viajero, al mismo tiempo que rememora acontecimientos bélicos y hace votos porque no se repitan, puede saborear el queso camembert y el aguardiente calvados, exquisitos productos propios de Normandía.

Como sugerencias de  viaje, puesto que no cabe visitar todos los lugares, pueden seleccionarse algunos especialmente sugestivos:

Sainte-Mère-Église: en este pequeño pueblo cayeron los primeros paracaidistas, por error. En el campanario de la iglesia sigue suspendido un maniquí con su paracaídas representando al legendario John Steele, que quedó atrapado suspendido en la torre. Son curiosas las vidrieras de la iglesia  en que se junta lo divino y lo profano: la Virgen rodeada de paracaidistas o San Miguel (su patrón) venciendo al dragón nazi.

 

La Pointe du Hoc / foto: RSA

 

La Pointe du Hoc: promontorio que cae a plomo una treintena de metros sobre una playa estrecha. Arriba se hallaba enclavada una estratégica batería de artillería nazi. Un grupo de Rangers, mediante escalas y cuerdas, treparon hasta lo alto y tomaron la posición. Hoy día se conserva la zona como era, con bunkers, barracones, cráteres de las explosiones, alambradas.

 

“Bloody Omaha beach” / foto: RSA

 

La playa de Omaha, amplia y abierta y defendida por nidos de ametralladoras, morteros y sembrada de minas, era un lugar especialmente peligroso para desembarcar. Sería denominada “Bloody Omaha” por el número de muertos que llevó consigo dominarla. La zona ante Colleville fue asignada al 16 regimiento de la  primera división americana, la prestigiosa “Big red one”, que sufrió numerosos bajas. Dominando la playa un gran obelisco consagrado a la primera División muestra los nombres de los caídos el 6 de junio y los días siguientes. Cerca, junto a la playa, en un ambiente de paz y serenidad,  está el impresionante, con sus 9.386 cruces de mármol blanco, simétricamente alineadas sobre el verde césped. Inaugurado en julio de 1956 ocupa un amplio espacio de 70 hectáreas. Al comienzo de su paseo central hay un memorial en piedra con una columnata, y una estatua de bronce de siete metros de altura representa el alma de la juventud americana saliendo de las olas. Detrás se halla el jardín de los desaparecidos, bordeado por un largo muro circular con los nombres de los 1.557 hombres cuyos restos no fueron nunca encontrados.

 

Cementerio americano de Colleville / foto: RSA

 

Muy distinto es el cementerio alemán de La Cambe, más al interior. Sobre un amplio espacio verde, salpicado de árboles y de cruces de Malta en piedra agrupadas de cinco en cinco,  en pequeñas losas sobre la hierba descansan más de 21.200 cuerpos. En el centro, un elevado túmulo vegetal, presidido por una gran cruz y estatuas, marcan el lugar donde fueron enterrados los restos de 296 soldados no identificados.

Caen, capital de la Baja Normandía, sufrió en el verano de 1944 tremendos bombardeos, que destruyeron gran parte de la ciudad. Reconstruidos sus edificios más destacados, alberga el Memorial de Caen, “Ciudad de la historia para la paz”, un hermoso edificio moderno, reinaugurado en 2002, que permite un viaje  por la historia, apoyado en una museografía actualizada con amplia riqueza de elementos: fotos, películas, carteles, testimonios sonoros, archivos, obras de arte, paneles interactivos, y un interesante film :“El dia D y la Batalla de Normandía” Entre otros objetos, incluye también un Mig 21 soviético y una bomba H americana.

 

Memorial de Colleville / foto: RSA

 

 

 

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