Sollavientos - 30/05/13

Fracking en el Maestrazgo (IV): un problema geológico

Las probabilidades de que los acuíferos del Maestrazgo pudieran quedar contaminados por el fracking dependen del grado de conexión hidráulica que se estableciese entre ellos y las formaciones de las que se extrae el gas. Dicha conexión depende, a su vez, de la distancia a la cual puedan propagarse las fisuras inducidas artificialmente, rebasando los límites superior e inferior de la formación fracturada y adentrándose en rocas contiguas a las cuales podrían migrar los fluidos contaminantes.

Fracturas naturales estratos Maestrazgo

Fracturas naturales estratos Maestrazgo

La empresa Montero Energy afirma que esa distancia no superaría los 40 m (Heraldo de Aragón, 6-1-2013), por lo que un eventual ‘sello’ impermeable de 400 m de espesor garantizaría la seguridad del acuífero del Maestrazgo. Ese dato no se corresponde con lo observado durante los procesos de fracking. En un reciente estudio realizado en los principales yacimientos norteamericanos se muestra que entre un 15% y un 60% de las fracturas inducidas se propagan más de 100 m por encima del techo de la formación explotada, y que un 1% lo hace hasta más de 350 m, superando en casos aislados los 600 m. Algunos investigadores advierten que estos valores deben ser considerados como mínimos, puesto que han sido obtenidos por auscultación del subsuelo durante episodios simples de fracturación. Si se consideran los episodios repetidos a que estará sometido cada pozo a lo largo de su vida útil, las distancias de propagación y las probabilidades de conexión entre las capas con gas y los acuíferos aumentan.

A todo ello hay que añadir la conexión hidráulica natural que ya existe en todo el acuífero del Maestrazgo a través de la densa y compleja red de fallas y fisuras que cortan la serie jurásica. En yacimientos de hidrocarburos conocidos con gran detalle, el porcentaje de fracturas naturales que se extienden más de 350 m en la vertical alcanza el 33%. En definitiva, es muy difícil ejercer un control efectivo sobre el alcance de la fracturación, tanto inducida o natural. En casos como el Maestrazgo, las probabilidades de conectividad hidráulica de la red de fisuras provocadas por fracking con las formaciones que albergan el agua subterránea pueden llegar a ser muy elevadas.

A pesar de los peligros expuestos, casi todos los artículos e informes coinciden en señalar que no existe ningún caso demostrado de contaminación de los acuíferos por los componentes químicos del fluido de inyección. Es probable que este balance positivo tenga que ver con las distancias de orden kilométrico que parecen existir en los yacimientos estadounidenses entre pizarras con gas y captaciones de agua subterránea. La única excepción es un incidente ocurrido en noviembre de 2011 en Pavillon (Wyoming), en el que la contaminación del acuífero fue constatada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Es esclarecedor el dato de que, precisamente en este caso, aquella distancia de seguridad no se cumplía en absoluto, puesto que la formación sometida a fracking estaba sólo 130 m más profunda que el acuífero.

La exploración y explotación de gas no convencional requiere un conocimiento preciso de la geología de la zona. No sólo una valoración realista de los recursos disponibles; no sólo una tecnología para extraerlos de forma eficaz. También una idea clara de la configuración de las rocas y el agua en el subsuelo, una previsión rigurosa de los cambios que el fracking puede inducir, a fin de prevenir los riesgos que su aplicación conlleva. Sólo estudios muy detalladas de las propiedades físicas de las rocas, de su fracturación y de las tensiones que soportan en condiciones naturales permitirían elaborar un modelo de comportamiento del terreno profundo con el que poder hacer esa prevención. Es un problema esencialmente geológico que requiere estudios rigurosos y criterios científicos y técnicos, exactamente lo contrario de una controversia que pueda dirimirse mediante formalismos administrativos o maniobras políticas.

 

José Luis Simón Gómez es Catedrático de Geología de la Universidad de Zaragoza y miembro del Colectivo Sollavientos .

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