60 medidas contra el caos - 19/02/14

60 medidas contra el caos (2). Política: Elecciones

1.         Reforma de la Ley Electoral. Representatividad proporcional. Cambiar la ley D’Hont por la de Hare, con los ajustes imprescindibles. Según el cociente Hare, en el actual Congreso (elecciones generales de 20-nov-2011), el PP tendría 28 diputados menos y otros 8 menos el PSOE. Por el contrario, UPyD tendría 17 diputados, en vez de los 5 actuales; e IU, 25 diputados, en vez de los 11 actuales.

 

2.         Optimizar la representatividad. Evitar o reducir el malestar de la marginalidad. En las generales de 20-nov-2011, entre los 35,7 millones de posibles votantes, el 69,62% —7 de cada 10 censados— NO votó al PP, que obtuvo “mayoría absoluta”. Además de los 11,1 millones de abstencionistas, hubo otros 97.706 españoles que votaron al partido “Escaños en blanco”. Y otros 333.461 votos en blanco. Y otros 317.555 votos nulos. O sea, 748.722 votos emitidos y “tirados a la basura”.

 

3.         Listas abiertas. No se votará a partidos, sino a personas concretas. El 96% de los españoles no somos miembros de ningún partido político.

 

4.         Supresión de la barrera 3%. ¿Por qué las minorías no pueden acceder al Congreso? Esta ley reduce la representatividad. Además, no son necesarios dos diputados “obligatorios” por provincia, basta con uno. El resto, según volumen de población, con los ajustes imprescindibles. Si no, en las provincias “vacías”, son sobrevalorados sus votantes (precisamente, a veces, más pasivos y manipulables).

 

5.         En el Parlamento Nacional y en los Autonómicos, reflejar la abstención electoral (no en Municipios). Con un 30% de abstención habitual, de los 350 diputados posibles en el Congreso, desaparecen 105, que son el 30% de los 350 totales. Con lo cual, reuniría en realidad 245 diputados (=350–105). Esta medida ahorraría dinero al Estado y obligaría al sistema a motivar la participación. La situación actual (no sólo en España) es ilógica, pues eso de que la abstención ciudadana sea ignorada de facto en el reparto de escaños, es pernicioso para la democracia.

 

6.         Las elecciones cada 4 años no agotan el 100% de la representatividad, son sólo un mínimo democrático. Los 350 congresistas no son fotocopias de 47.059.533 españoles (último padrón INE, hecho público el 22 abril 2013). Cada uno de los 350 congresistas equivaldría a 134.455 cerebros (o habitantes distintos), lo cual es imposible, y encima ¡durante 4 años! Es éste el error –consciente o inconsciente- de quienes se rasgan las vestiduras ante el Movimiento 15m, o cualquier protesta civilizada masiva, sean Desahucios, Preferentes, Sanidad, Educación… Quienes les llaman antisistema, no son demócratas o tienen un concepto demasiado estrecho sobre la democracia. Franco y los suyos también llamaban “antiespañoles” a quienes no comulgaban con aquella “democracia orgánica”.

 

7.         Registro Notarial de las Promesas y Programas Electorales. Con Registro paralelo ante el Tribunal Supremo, para no perder el tiempo. Cada promesa incumplida implicará automáticamente una penalización, especialmente punitiva en caso de que el “Partido-Promesa” esté gobernando. En la nueva y futura Ley Electoral, este incumplimiento conllevará la figura de Fraude Electoral. A los dos años de Legislatura, el Tribunal Supremo ponderará públicamente el grado porcentual de incumplimiento de las promesas no ejecutadas hasta ese momento. Y a los tres años, corregirá o confirmará de nuevo el grado de incumplimiento, añadiendo las penalizaciones. Todo este proceso deberá estar jurídicamente terminado seis meses antes de las previstas elecciones siguientes.

 

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