Cuadernos de viaje - 09/05/14

VYSEHRAD, la antigua Praga

La ciudad de Praga ofrece muchos lugares de interés: la Ciudad Vieja, el Castillo, el Barrio judío, Malá Strana, la Ciudad Nueva,  la Plaza Wenceslao, sus edificios modernistas, el recuerdo de Mozart y Kafka. Al estar un poco alejado de las rutas turísticas habituales, VYSEHRAD es un lugar menos conocido, aunque tiene motivos de interés que justifican sobradamente su visita y un tranquilo paseo.

VYSEHRAD, que significa “castillo en las alturas”, está situado al sur de la Ciudad Nueva, en un promontorio a la orilla del Moldava. Según la leyenda, Vysehrad fue la primera sede de la realeza checa. La princesa Libuse profetizó aquí el esplendor futuro de Praga. Hoy es un lugar tranquilo, con parques, buenas vistas de la ciudad, del valle y del río Moldava, una interesante iglesia y un cementerio con ilustres inquilinos.

No muy alejado de la zona más céntrica de Praga (está situado a unos dos kilómetros de la plaza Wenceslao), es fácilmente accesible por tranvía o metro. Llegados a los muros de la ciudadela original, que desde el siglo X fue objeto de violentos ataques y sucesivas reconstrucciones, se accede por las Puertas Tabor (1655) y Leopoldo I (1678). La antigua rotonda de San Martín (1050-1100) es la construcción románica más antigua de Vysehrad, de planta circular con cúpula cubierta de tejas y coronada por una claraboya.
Praha, Vyšehrad, sochy v parku (1)

Un amplio y tranquilo parque alberga cuatro monumentales y bellos grupos escultóricos, obra de Josef Myslbek, que representan algunos personajes de la historia y de las leyendas checas:

Libuse y Premysl: la princesa Libuse fue la fundadora mítica de Praga. Ante el disgusto de su tribu por ser gobernados por una mujer, Libuse aceptó casarse y eligió esposo mediante una profecía. Indicó un campo donde habría un labrador arando con sus bueyes, que se llamaría Premysl. Efectivamente, lo encontraron, y, aunque Premysl no era noble, se casaron, dando nacimiento a la dinastía de los premíslidas, que gobernó desde 873 a 1.306.

Sarka y Ctirad: Tras la muerte de la princesa Libuse, las mujeres se consideraban menos respetadas, e impulsadas por el deseo de poder y venganza, se armaron e iniciaron la guerra contra los hombres. Ctirad era un valiente caballero. Un día, cabalgando, escuchó el llanto de una bella mujer, atada a una vieja encina; su larga melena caía sobre sus hombros y tenia un cuerno de caza. Era Sarka, una amazona guerrera. Entre ellos nace un amor fatal, pues se trataba de una emboscada de la tropa femenina dirigida por la sanguinaria Vlasta. Ctirad fue hecho prisionero y torturado hasta la muerte.

Lumir y el canto: un bardo de la leyenda checa, cuya arpa evocaba un pasado remoto: “por el canto se llega al corazón; por el corazón, a la patria”.

Zaboj y Slavoj: figuras míticas de guerreros trovadores, héroes nacionales como defensores contra los invasores germanos.

Todas estas leyendas sirvieron de inspiración a los músicos checos. SMETANA, en su poema sinfónico “Ma Vlast” (“Mi patria”), que incluye la conocida parte dedicada al río Moldava, recuerda el arpa de Lumir en el fragmento titulado “Vysehrad” y dedica un movimiento a Sarka. La leyenda de  Ctirad y Sarka inspiraría óperas de FIBICH (1897) y de JANACEK (1925). También a Zaboj y Slavoj les dedicaron poemas sinfónicos FIBICH (1874) y CHVÁLA (1918).
Praha, Vyšehrad, sochy v parku

La silueta de la Iglesia neogótica de San Pedro y San Pablo, con sus dos torres gemelas, domina Vysehrad. Fundada en el siglo XI, sufrió incendios y daños; su reconstrucción concluyó en 1885 y se le añadieron las torres en 1902. Como elementos curiosos, contiene en su interior un sepulcro del siglo XII, que se atribuye a san Longinos, y un panel gótico del XIV de Nuestra Señora de las Lluvias.

Al lado, un tranquilo cementerio reúne panteones y sepulturas. Cobró importancia  a partir de 1875, cuando se construyó un pórtico con arcadas con sus bóvedas pintadas y se dio sepultura a personalidades checas. Allí reposan, entre otros, los músicos Dvorak, Smetana y Jan y Rafael Kubelik, y el pintor Mucha.

Finalizado el recorrido, nada mejor que disfrutar de la contemplación de la panorámica del Moldava y de la ciudad de Praga desde la atalaya de Vysehrad.
Parník Vyšehrad pod Vyšehradem

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