• 12/05/2021

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    Votar era un acto revolucionario. Fue un invento que implantaron las sucesivas revoluciones liberales inglesa, norteamericana, francesa, española… Sí, la revolución española fue la cuarta de la historia, cuando en Cádiz se aprobó en 1812 una Constitución que dividía los poderes para que nadie pudiera ejercer el despotismo e implantaba un sufragio universal masculino indirecto para elegir por primera vez tanto el poder legislativo como los poderes municipales y provinciales. Se propusieron terminar con siglos de poderes absolutos regidos exclusivamente por la ley del más violento, siglos marcados por esos Juegos de Tronos que inexplicablemente siguen hipnotizando a tantos, como si esas violencias explicasen la “condición humana”. Y no existe tal “condición” esencialista, sino que la historia demuestra que los humanos somos capaces de cambiar las condiciones que nos subordinan y crear nuevas condiciones de vida y de comportamiento. Por eso, frente a las violencias heredadas, hace más de dos siglos, los liberales implantaron los parlamentos como espacios donde “parlamentando”, hablando, se solventasen los conflictos.

    Es un esquema básico de lo que ocurrió desde fines del siglo XVIII, y a lo largo del siglo XIX, en los países occidentales; y también en España. Quizás sirva para valorar la rigurosa y necesaria aportación que ha elaborado Carmelo Romero en una síntesis tan consistente como didáctica sobre la práctica del voto en la España contemporánea.

  • 02/06/2020

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    Era el último jueves de mayo, a las siete en punto de la tarde. Se jubilaba Carmelo Romero, más de cuarenta años de profesor, tantos y más de escritor, político, amigo, personaje insustituible en nuestra Universidad y en la vida social y cultural zaragozana, soriana, española. Nos iba a dar su última clase. En pantalla, con camisa azul claro, tono mesurado y serio, convincente, al fondo una gran librería y el escudo del Numancia.

  • 19/12/2018

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    Diversas circunstancias recientes han puesto en el candelero a tres muy queridos amigos en Andalán: Carlos Forcadell, Antón Castro y José Luis Melero, cuyas figuras y obras glosamos, felicitándoles efusivamente por los homenajes que han recibido.

  • 02/03/2017

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    El 1 de febrero, la Fundación Goya en Aragón ofreció una sesión a los alumnos de la Universidad de la Experiencia de Zaragoza con dos intervenciones: de una parte, Ana Armillas, Facultativo Superior de Patrimonio Cultural (Museos) del Gobierno de Aragón y coordinadora de la Fundación Goya en Aragón realizó un recorrido por los 10 años de la Fundación. Y en la segunda parte, el Catedrático de la Universidad, Profesor Gonzalo M. Borrás Gualis explicó algunos proyectos que habían quedado en el olvido. Bajo el título “¿Hemos abandonado a Goya?”, desglosaron los 10 años de vida de la Fundación Goya en Aragón; la presentación llevaba como subtítulo: “Pasado, presente y futuro de la Fundación Goya en Aragón”. Mil gracias a Ana Armillas, que accedió a resumirnos el acto y su intervención.

  • 30/03/2013

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    Solo cambiarán sustantivamente las leyes si la sociedad actúa y solo con unas leyes sustantivamente diferentes la sociedad podrá seguir actuando sin necesidad de someterse a tecnócratas impolutos ni a regeneradores populistas.

  • 21/03/2013

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    La política es un instrumento para la mejora de la colectividad, algo que nunca podrá darse mientras quien legisle y gobierne no piense en los intereses de la mayoría, sino en los de unos pocos.

  • 21/03/2013

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    Uno de los efectos del crash económico y la sistemática contrarrevolución social a la que estamos siendo sometidos la inmensa mayoría es la desconfianza en aquellas instituciones que son pilares fundamentales del actual sistema: banca, sindicatos, partidos políticos… Si les dejamos arreglarlo a ellos, lo que harán será mera cosmética.