Cuadernos de viaje - 20/11/15

Las casas de Pablo Neruda

Conforme aparecen noticias en la prensa sobre las investigaciones que podrían confirmar las sospechas de que Pablo Neruda, ya enfermo, fue asesinado por la dictadura militar, se avivan los recuerdos sobre su obra poética, su militancia política y su rica peripecia vital. Y los reflejos que todo ello dejó en las casas que habitó en Chile, su querido país natal.

 

Poeta del pueblo, de vida intensa

Pablo Neruda es un poeta, cuyo lirismo e inspiración se conjuga con una fácil lectura y comprensión de la mayor parte de su extensa obra. Eso ha permitido que sea un poeta popular. Versos de obras como “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” han sido sentidos y citados por miles de enamorados como propios.

Nacido en Parral el 12 de julio de 1904, tras su infancia en Temuco y su formación en Santiago de Chile, Neruda ejerce como cónsul en varias ciudades asiáticas, en Buenos Aires, Barcelona, Madrid y México; mantiene una gran amistad con García Lorca, Rafael Alberti o Miguel Hernández; impactado por la Guerra civil española, organiza la epopeya del Winnipeg; Premio Nobel en 1971, es embajador en Francia en 1971 y 1972. Muere el 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar de Pinochet.

Como semblanza de su personalidad, nada mejor que acudir a las palabras de Salvador Allende, Presidente de Chile. Para celebrar la concesión del Premio Nobel, se editó en noviembre de 1972 una Antología popular de sus poemas, en rústica (128 páginas), cuya selección fue confiada por el autor a Homero Arce, “libro impreso por orden del Presidente de la República, compañero Salvador Allende, para ser distribuido en los más amplios sectores del pueblo chileno”.  Neruda y la editorial Losada habían renunciado a cualquier beneficio económico y se hace constar que “este libro no puede ser puesto en venta. Su finalidad es que llegue en forma gratuita al pueblo chileno”.

En unas líneas de presentación, Salvador Allende escribía: “…Es natural que en esta hora sea el pueblo quien con mayor alegría festeja a su compatriota, al hermano. Neruda, un humanista esclarecido, que ha narrado con belleza la inquietud del hombre ante la existencia. Por la poesía de Neruda pasa Chile entero, con sus ríos, montañas, nieves eternas y tórridos desiertos. Pero, por sobre todas las cosas, por ella están el hombre y la mujer. Por eso está presente el amor y la lucha social…”. “Sin embargo, no puedo dejar de señalar que Pablo Neruda, Embajador del Gobierno del pueblo en Francia, ha sido durante toda su existencia un combatiente con firme posición ideológica; militante de uno de los partidos que integran la Unidad Popular y miembro activo de ella. Personalmente, tengo motivos muy especiales para sentirme en este instante legítimamente conmovido por esta distinción que se otorga a Pablo, con quien durante tantos años participara en los combates populares. Fue mi compañero de muchas giras, en el norte, centro y sur de Chile, y siempre recordaré con emoción  como el pueblo, que oía nuestros discursos políticos, escuchaba con emoción, en un silencio expectante, la lectura que hacía  Pablo de sus versos. Que bueno fue para mí ver la sensibilidad del pueblo y cómo los versos del poeta caían en el corazón y la conciencia de las multitudes chilenas. Por eso desde aquí le envío el abrazo fraterno del pueblo de Chile por mi intermedio”.

Lamentablemente, no había de transcurrir un año para que el golpe militar antidemocrático, capitaneado por Pinochet, acabará con la vida de Salvador Allende, muriera Pablo Neruda y quedara sumido el pueblo chileno en una cruel dictadura.

 

Las casas de Neruda

Tras esa introducción sentimental, el propósito de este cuaderno de viajes es dar noticia de las casas que habitó Pablo Neruda y que hoy pueden visitarse como museos y centros culturales. Para el viajero, inquieto por conocer más del poeta, brindan la oportunidad de profundizar en el ambiente en que vivió Neruda y conocer mejor sus aficiones e inquietudes.

 

“La Chascona”, en Santiago de Chile  (Fernando Marqués de la Plata, 0192).

Situada en el Barrio de Bellavista, junto al Cerro San Cristóbal y cerca del Zoológico, la empezó a construir en 1953. Su nombre alude a Matilde Urrutia, pues era el apodo que le daba por su cabellera rojiza, para quien la construyó. Inicialmente vivió allí sola, pues Neruda convivía todavía con su esposa Delia del Carril en la avenida Lynch.

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En febrero de 1955 Neruda se traslada a vivir allí y la casa va teniendo sucesivas ampliaciones (cocina, comedor, bar, biblioteca)

Sufrió actos vandálicos con motivo del golpe militar de 1973. Restaurada, allí vivió Matilde Urrutia hasta su muerte en 1985.

Su visita permite conocer el ambiente en que vivía Neruda. Contiene  una importante colección de pinturas, de piezas africanas y de muebles y otros objetos, así como la extensa biblioteca del poeta.

 

“La Sebastiana”, en Valparaíso (Ricardo de Ferrari, 692)

Cansado del ajetreo de Santiago, Neruda buscó una casa en Valparaíso para vivir y escribir. El lugar elegido se sitúa en el cerro Florida; la casa era un tanto peculiar, y el poeta se quedó con los pisos tercero y cuarto y con la torre, desde la que podía dominar el puerto con sus catalejos. Tras obras de adaptación, la inauguró con una gran fiesta en septiembre de 1961, y la bautizó como “La Sebastiana” en recuerdo de su primer propietario y constructor, el español Sebastián Collado. En esa casa gustaba esperar el Año Nuevo y pasó 1972 y parte de 1973. Saqueada también tras el golpe militar de 1973, ha sido restaurada y se abrió un centro cultural.

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Allí se pueden ver colecciones de mapas antiguos, pinturas, objetos del puerto y piezas curiosas.

 

Isla Negra

Sin duda, la casa más especial y destacada por su situación y su rico contenido.

Junto al Pacífico, en una costa agreste y poco frecuentada, las rocas negras de la playa sugirieron su denominación al poeta. La casa se emplaza elevada sobre la costa, con un gran frente abierto al mar. Fue construida poco a poco, sin un plan preconcebido, y está ahora compuesta por dos alas unidas por una arcada de piedra. Era un refugio para trabajar y un lugar de encuentro con los amigos, cuyos nombres figuran en las vigas de madera del edificio.

“Simplemente piedra rugosa, centelleante, gris, pura y pesada para que construyas con fierro y madera una casa en la arena” (Una casa en la arena). Y en Memorial de Isla Negra, el poema “Por fin no hay nadie” lo explica así:

Y se abre todo el mar, todo el silencio,/ el espacio con flores amarillas;/ se abre el perfume ciego de la tierra/ y como no hay caminos/ no vendrá nadie, sólo/ la soledad que suena/ con canto de campana.”

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La casa contiene una rica y variopinta mezcla de objetos, reunidos durante sus viajes por el mundo, que maravillan al visitante por su riqueza, su variedad y la fantasía que sugieren, en muchos casos vinculados con el mar: grandes mascarones de proa, con figuras femeninas; máscaras de diversas culturas; botellas de colores, copas, caracolas marinas, cerámicas, figuras diversas, catalejos, globos terráqueos, anclas, faroles.

Su amor a las cosas está en sus poemas:

“Yo voy por casas,/ calles,/ ascensores,/ tocando cosas,/ divisando objetos/ que en secreto ambiciono:/ uno porque repica,/ otro porque/ es tan suave/ como la cavidad de una cadera, otro por su color de agua profunda,/ otro por su espesor de terciopelo”

“No solo me tocaron/ o las tocó mi mano,/ sino que acompañaron/ de tal modo/ mi existencia/ que conmigo existieron/ y fueron para mí tan existentes/ que vivieron conmigo media vida/ y morirán conmigo media muerte”.

(de “Oda a las cosas”, en Navegaciones y regresos).

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Cerca del océano está la tumba de Pablo y de Matilde, cumpliendo el deseo del poeta:

“Compañeros, enterradme en Isla Negra,/ frente al mar que conozco, a cada área rugosa/ de piedras y de olas que mis ojos perdidos/ no volverán a ver.”

“Abrid junto a mí el hueco de la que amo, y un día/ dejadla que otra vez me acompañe en la tierra”. (de “Disposiciones”, en Canto general)

 

En www.fundacionneruda.org puede accederse a muy diversa información literaria y gráfica sobre Neruda y sus casas-museo.

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