andalán 50 años » II. Des-velando Andalán » 2.11. Andalán en la bibliografía

Andalán en las Memorias de Eloy Fernández Clemente

Quien quiera conocer a fondo la historia de Andalán debe acudir  a “Los años de Andalán (1972-1987)”, segundo volumen de las Memorias de Eloy Fernández Clemente (Rolde de Estudios Aragoneses, 2013, 764 páginas). Se trata de una visión de la trayectoria de la publicación situada dentro del contexto de la época. La narración y los comentarios que la ilustran proceden de quien fuera uno de los protagonistas de aquel Andalán, que, a partir de su vocación como historiador, ofrece testimonios y documentos de primera mano. Su autor ha cultivado la afición a conservar y ordenar noticias, datos y cartas, lo que le permite, evitando el riesgo del recuerdo no documentado, revivir las peripecias acaecidas, volviendo atrás en el tiempo.

 

 

En ese libro se aborda en detalle la historia de Andalán, con múltiples alusiones a los artículos publicados y a sus autores. Al mismo tiempo que se le sitúa en su contexto histórico, con la referencia a los acontecimientos de la política y la cultura de aquella época, y el recuerdo de muchas personas relevantes en nuestra sociedad, la literatura y las artes.

Se parte de la génesis de la idea de la publicación desde Teruel, con José Antonio Labordeta, siempre líder natural en este empeño por su autoridad moral. Y se aborda la trayectoria de Andalán, en tres etapas diferenciadas: la primera, desde su aparición en 1972 hasta las primeras elecciones democráticas, en junio de 1977, con todas las obsesiones e inquietudes del grupo inicial de fundadores, mayoritariamente procedentes de la enseñanza, “intelectuales de izquierdas”, unidos por un planteamiento antifascista, de salir de la dictadura. Se pasa revista a fundadores, periodistas profesionales, dibujantes y humoristas, los administradores, el ejército de colaboradores y los apoyos morales de personalidades de la sociedad y del mundo de la cultura. Y se cuenta la preocupación por intentar descubrir y divulgar ese Aragón tan desconocido por tanta gente, tan desvertebrado, pese a su historia y a sus posibilidades.

La segunda etapa (1977-1982), narra la constitución en sociedad anónima, el paso de quincenal a semanal; el intenso debate dentro del equipo inicial, que da lugar al abandono de algunos de sus miembros; el mayor peso de los periodistas profesionales. Todo ello enmarcado por una situación política y social cambiante: la Constitución, la legalización de los partidos políticos, un gobierno autonómico elegido, problemas con la Caja y los Tribunales, el 23-F, dificultades económicas.

La tercera y última etapa (1982-1987) cuenta un tiempo de resistencia, en que Eloy vuelve a dirigir Andalán, con dificultades crecientes: se vuelve a la periodicidad quincenal, se dedica mucha atención a la cultura, con cuadernos literarios como las “Galeradas”, se incorporan nuevos colaboradores. Pero el imperativo económico se impone y no es posible continuar.

En el último apartado de este libro, el autor se pregunta: “¿Nos habíamos equivocado?”, y la conclusión es esperanzadora. Aunque Andalán sea también la historia de una ilusión, con una parte de frustración y nostalgia, el balance ha de ser positivo, tanto por lo que supuso su lucha por la democracia y los valores progresistas como por la defensa de Aragón y de sus gentes, en una época en que esa apuesta fue tan valiente como necesaria.