02/01/2011

Dos muy gratos nombramientos, Blecua y Guinda

Nos ha alegrado mucho la designación de Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) como nuevo Premio de las Letras Aragonesas. El estupendo poeta, incansable trabajador literario, había hace años alcanzado esa plenitud de quien ya en 1977 fundara la Colección Puyal y que ha publicado, casi siempre vinculado a Olifante, una docena de libros de poesía, tres de manifiestos y dos de aforismos (Para el detalle, remitimos a la excelente web http://www.olifante.com/guinda/biblio/index.html). Se han dicho de él muchas cosas, casi siempre elogios envenenados (“poeta exterminador” –Antón Castro–, sus poemas son “vitriolo químicamente puro” –R. Irigoyen–, “La poesía de Guinda se ha hecho meditativa y sobria” –M. Vilas–, “expresionista y torturado” –J.L. García Martín-. Le felicitamos muy efusivamente. El cuadro de honor se va completando muy bien.

A mediados de diciembre de 2010 nos llegaba la gran noticia: José Manuel Blecua (zaragozano de 1939) era elegido director de la Real Academia Española. Experto filólogo, buen gestor en asuntos como el Centenario del Quijote, persona afable y sencilla, es muy conocido en el mundo académico zaragozano, en Jaca donde ya hace sesenta años veraneaba y dictaba conferencias su tan recordado padre del mismo nombre. Aragón ha tenido en las últimas décadas la gloria de que hayan dirigido la docta casa los Laín, Alvar, Lázaro, y ahora de nuevo otro gran aragonés, que obtuvo el premio Aragón en 2005. En Andalán tenemos especial afecto por esa familia y le enviamos un cordialísimo abrazo.

Hay quien dice que no era el candidato de su predecesor, Víctor García de la Concha, por unos años catedrático en la Universidad de Zaragoza y que ha renovado notablemente la Academia, realzando los lazos con América Latina. También hay quien dice que con Blecua en ese cargo, quizá sea pronto la hora de ver a otra mujer (la también zaragozana Soledad Puértolas ingresó hace unos meses) accediendo a tan infrecuente cargo femenino: la excelente historiadora de Gracián y de la literatura del siglo de oro y el barroco, Aurora Egido. Nos parecería justo y nos alegraría mucho también.