28/01/2011

Carta abierta al consejero Arguilé

Sr. Consejero, considero como mínimo deplorables y vergonzosas sus declaraciones sobre Biscarrués y los funcionarios del CEDEX y la Secretaría de Estado de Cambio Climático.

Dado que me considero triplemente afectada por ser funcionaria, -no de ninguno de esos departamentos- , como defensora a ultranza de Biscarrués, localidad con la que me unen lazos familiares, además de ecologista, algo que usted para despreciar, quiero expresarle mi total y absoluto desprecio por esas inflamadas y delirantes declaraciones que se ha permitido hacer.

Usted a diario trabaja, quiero suponer ésto, rodeado de funcionarios que desarrollan su labor dignamente, sin duda la más ingrata para que luego usted reciba los parabienes y saque pecho entre sus pares, pues bien, no creo que al leer sus declaraciones, las hayan compartido. Demuestra señor Arguilé un desconocimiento supino sobre cual es la verdadera labor que un organismos tan prestigioso e independiente como el CEDEX desarrolla. Tal vez porque sus conclusiones no son las que usted desearía, carga sobre los funcionarios que las elaboraron, tachándoles de «un grupo de militantes del radicalismo ecologista». Y no se para en estas descalificaciones, sino que en un contubernio más propio de otras épocas, une a funcionarios y a las organizaciones de afectados, viendo maquinaciones cuasi paranoicas, acusándoles de actuar «con una parcialidad absoluta» en la tramitación del embalse.

No señor Arguilé, ni los funcionarios ni las organizaciones de afectados son ese ejercito en la sombra capaces de maquinaciones subversivas. Los unos trabajan desde organismos como el CEDEX cumpliendo escrupulosamente con su trabajo, poniendo los puntos sobre las íes en un informe en el que se dejan claros los fallos del proyecto, su innecesario desarrollo, las afecciones que pueden suponer en toda la zona de la Galliguera y sobre todo demuestran que este pantano no es más que un descabellado proyecto heredero de una política hidráulica caduca, que se suma a otros muchos que esta coalición de gobierno se empeña en llevar adelante, caiga quien caiga y al precio que sea. ¿Ya ha cuantificado señor consejero cuanto nos va a costar a los aragoneses este innecesario proyecto? ¿O lo van a pagar las comunidades de regantes? ¿Se le olvida que en esa misma zona y en el radio de muy pocos kilómetros existen otros dos pantanos: La Peña y Ardisa, para que pues la necesidad de uno nuevo?

En cuanto a los que usted llama “militantes del radicalismo ecologista”, sino fuera por lo que hay en juego: las vidas, trabajos y tierras de muchos “afectados”, me reiría. No lo voy a hacer, la gente de Biscarrués y todo el Reino de los Mallos se merecen cuando menos respeto. Un respeto que parece que usted no siente por ellos. Recuerde señor Arguilé que hablamos de personas, de vidas y de tierras, de nuestra tierra. Que estaban allí antes que usted fuera consejero, que aunque usted se empeñe en lo contrario lo seguirán estando y a las que no se les puede arrancar de cuajo la memoria de su pasado, su presente y su futuro.

Usted tiene los argumentos que le dan el cargo que ocupa, que sólo son un reflejo de sus actitudes prepotentes a la hora de gestionar los recursos públicos y de su escaso concepto de la participación ciudadana, así como la fuerza y el respaldo de las comunidades de regantes que parecen no tener freno en su voracidad por poner los pantanos a su servicio. Los otros, los afectados, tienen algo mucho más importante: la dignidad y el coraje para seguir luchando por sus tierras.

No lo olvide señor consejero.