Cultura y Sociedad - 08/07/11

La casa de Cervantes en Valladolid

A  Marta Sánchez Jacob

 

Cervantes llegó a Valladolid en 1603 coincidiendo con la estancia en esta ciudad de la corte de Felipe III y Margarita de Austria. Fue destinado como recaudador de impuestos. También residió aquí con sus padres Rodrigo y Leonor cuando tenía 4 años.

Durante su estancia, escribió algunas de sus obras más famosas como “El Coloquio de los perros”, “El Licenciado Vidriera”, “La ilustre Fregona”, “El casamiento engañoso” que comienza diciendo …”salía del hospital de la Resurrección que está en Valladolid…”

En 1605 se publicaba en Madrid  en la imprenta de Juan de la Cuesta la primera edición del Quijote y cabe pensar que el prólogo lo escribiera en Valladolid

“…Quiera que este libro como hijo del entendimiento fuera el más gallardo y el más discreto que pudiera imaginarse..”.

Prólogo de ”El Quijote”

 

La casa está precedida de un bello jardín con bojes y mirtos donde se colocó en 1917 la parte superior de la portada renacentista del derruido hospital de la Resurrección en cuyo recinto situó “El coloquio de los perros” novela que narra un curioso diálogo entre Cipión y Berganza, perros que guardan el hospital. Al comprobar que han adquirido la facultad de hablar durante las noches, Berganza le cuenta a Cipión sus experiencias con distintos amos recorriendo Sevilla, Montilla y Granada hasta llegar a Valladolid. Son lugares próximos a la biografía cervantina ya que estudió con los jesuitas dos cursos de gramática en Córdoba en 1553 y en 1563 en Sevilla cursa 3º y 4º. En Madrid recibió enseñanzas de gramática del clérigo humanista Juan López de Hoyos manifestándose como poeta precoz con ocasión de la muerte de la reina Isabel de Valois en 1568.

 

Por el asesinato de Gaspar de Ezpeleta entre el 27 y 28 de junio de 1605, delante de  esta casa, se sabe que vivía con  su hija Isabel y con Catalina de Palacios, su mujer, sus hermanas Magdalena y Andrea, Constanza hija de Andrea y una criada llamada María de Cavallos.  Aquí vivió hasta 1606 cuando se trasladó la corte a Madrid.

HISTORIA DE LA  CASA-MUSEO

En 1912, Benigno Vega Inclán vallisoletano y Comisario Regio de Turismo se propuso salvar la casa y gestionar la empresa en la que intervino Alfonso XII , la Hispanic Society de Nueva York y el Ayuntamiento de Valladolid. Se inauguró el 23 de abril de 1948.El objetivo fundacional era  convertir su hogar en centro de cultura cimentado sobre libros y lecturas.

Se aportaron muebles de estilo tradicional español de la época de Felipe II, procurando la evocación de un interior castellano, modesto sin dejar de ser hidalgo. Un lugar habitado por la dignidad, decoro y respeto.

El zaguán que precede a la escalera, se adorna con un gran lienzo que representa la batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571. la más alta ocasión que vieron los siglos pasadosdonde fue herido perdiendo el uso de la mano izquierda.

La biblioteca está presidida por los retratos de los fundadores y benefactores Alfonso XII y el Marqués de Vega Inclán. Las estanterías son de 1916. Es el núcleo originario de la institución que actualmente se emplea como salón de actos.

El recibidor es un homenaje a Cervantes con un retrato de Felipe II, un San Miguel, recordando el nombre del escritor, la historia del apellido Cervantes y una litografía de Argel en 1612 que tiene relación con su cautiverio. También una carta facsímil de Miguel de Cervantes que narra su trabajo de recaudador de impuestos.

El estrado estaba dedicado a las mujeres. Allí trabajaban o charlaban sentadas sobre almohadones o ruedas de esparto, colocadas sobre una tarima. Esta costumbre musulmana perduró en España hasta el siglo XIX. Está decorada con alfombra, arrimadero de tapiz, arcón, cuadros religiosos y escritorio de ébano y marfil.

 

 

Casa-museo de Cervantes

 

El aposento permite imaginar a Cervantes escribiendo algunas de sus obras como El licenciado Vidriera” donde el estudiante Tomás Rodaja marcha a Salamanca acompañado de un noble y se licencia con honores. Después pierde la razón por una pócima de amor que le han suministrado en secreto y cree tener el cuerpo de vidrio y se obsesiona con la idea de romperse en mil pedazos. Sin embargo su agudeza es sorprendente y todos le consultan como consejero. Finalmente recobra el juicio pero ya nadie le consulta ni va a verle.

En la alcoba la cama con dosel y cortinas, típica de la época para protegerse del frio vallisoletano. El comedor, alacena, mesa comedor, sillas y sillones. La cocina, sencilla y sobria, con campana para chimenea. barros cocidos, alacena, morillos, tinajas de barro para agua y aceite, vasijas de cobre y candiles.

Cervantes aportó eso tan noble que hemos llamado literatura, “esa maravilla que permite que lo imaginado por un hombre o una mujer llegue a ser parte de la memoria de los otros”. La voz de Cervantes sigue viva.

Quizá escribió dentro de estas paredes algunas líneas de su prólogo, que podrían esculpirse en piedra

“..como queréis vos que no me tenga confuso el que dirá el antiguo legislador que llaman vulgo cuando vea que, al cabo de tantos años como ha que duermo en el silencio del olvido, salgo ahora, con todos mis años a cuestas, con una leyenda seca como un esparto, ajena de invención, menguada de estilo, pobre de conceptos y falta de toda erudición y doctrina…”

 

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