25/01/2010

El viaje de una vida

 Una exposición que acoge el Paraninfo de Zaragoza recoge un conjunto de piezas que resumen una larga carrera diplomática y viajera de este ilustre aragonés. Con motivo de la muestra, el Gobierno de Aragón ha restaurado lienzos, sedas y otros elementos que marcaron la época histórica en la que vivió.

Por primera vez pueden verse en conjunto el fondo documental y artístico de Enrique Otal y Ric (Fonz, 1844- El Cairo 1895), VI barón de Valdeolivos. Habitualmente este conjunto se encuentra en el Palacio de los Barones de Valdeolivos en Fonz, localidad natal del ilustre aragonés. Enrique de Otal y Ric fue un prestigioso diplomático que vivió importantes acontecimientos históricos sirviendo a países como China, Turquía, Argentina, Grecia, Países Bajos y Egipto.

La exposición está dividida en dos partes. En el primero se muestra al personaje, los vestigios de su linaje, el reconocimiento gráfico con el escudo de armas de su baronía que data del reinado de Carlos III, fotografías del palacio, los retratos de los tres primeros barones de Valdeolivos, y en especial el que le hiciera Manuel Bayeu al tercero de la saga, así cómo el retrato  de la condesa de Bureta, consorte de uno de ellos. También se recrea el salón de la música, con los muebles auténticos y una colección de libros restaurados de los que destacan un Código de Justiniano editado en el siglo XVI y un Tratado de Arqueología Sagrada a propósito del descubrimiento de las catacumbas cristianas en Roma en 1655, con ilustraciones inspiradas en dibujos de Leonardo Da Vinci. Asímismo, esta primera parte de la muestra, recoge infinidad de fotografías tanto familiares cómo de sus múltiples viajes, y algún que otro dibujo realizado por él, tenía buen pulso y un notable trazo, Al cumplir 50 años el barón contrae matrimonio con María Luisa Serrano y Cistué, de 29, nieta del barón de la Manglana, que muere de sobreparto en Zaragoza poco después de su regreso,  mientras su esposo ejercía en El Cairo.

 La segunda parte de la exposición recoge los objetos que a lo largo de sus años ejerciendo de diplomático por los cuatro continentes fue recogiendo  como si fuera un Phileas Fogg sacado de la imaginación del propio Julio Verne, podremos encontrar entre otras piezas: sellos, porcelanas, dos retratos de los emperadores chinos, el tocado de la Orden del Doble Dragón, policromado y frágil, hecho de papel y de pequeñas joyas, completando la dependencia nipona con quimonos, zapatos y abanicos. Pero también se exponen recuerdo argentinos, entre los que destaca un fantástico cuenco de mate, así cómo armas de la india, un cuchillo-abanico de Indonesia, insignias turcas, abanicos de pluma natural, un valiosísimo billete de 100 dólares: perteneciente a la última emisión hecha antes de la guerra de Secesión estadounidense, datado en 1864. Hasta un retal del sudario de una momia egipcia, la princesa Iris, la hija del emperador Ramsés II, muerta a los 11 años, regalo de un arqueólogo. El Cairo sería el último viaje para Otal, un final trágico y autoinfligido, enmascarado como un acceso de locura transitoria para que pudiera reposar en terreno sagrado. Fue el 19 de enero de 1895. Exactamente 115 años. 51 años de una vida llena de viajes, sinsabores y oropeles, donde su visión del mundo y las piezas que fue coleccionando, son el legado más importante que nos queda. Por ello vive en el recuerdo.

Imágenes del mundo. Enrique Otal y Ric. Diplomático y viajero
Paraninfo de la Universidad de Zaragoza
19 de enero – 14de marzo de  2010