07/02/2014

Evolución cultural de la humanidad. Teoría esférica

Varios Filósofos han abordado la cuestión sobre la evolución humana. La evolución no en el área de Darwin sino en el área de la Cultura, entendiendo esta última en su etiología y acepción filosófica y no en la popular.

La mayoría vertebraban su teoría mediante una representación lineal de la misma, en claro paralelismo a la de Darwin. Es decir, se limitaban a iniciar su estudio en una fecha y de ella partir hasta la actualidad y por ello sus teorías se representan por una línea recta y sobre la misma cronológicamente van señalando la evolución vía indicación de eventos Culturales mas o menos significativos según los diferentes períodos respectivos. Este sistema favorece un entendimiento superficial adecuado para que lo estudien niños pero tiene numerosos inconvenientes y directamente errores para los interesados en un estudio profundo y científico de tan importante fenómeno.

Frente a dichos paradigmas se alzaron dos eminentes Filósofos. Uno muy conocido como es Nietsche y otro totalmente desconocido como es Juan Bautista Vico. El primero afirmaba que “La verdad es curva” y describía dicha afirmación mediante otra de sus grandes frases y quizá sorprendentemente poética para el precursor del Vitalismo y cuya prosa era un granítico bloque de extrema dificultad hermenéutica: “El Nupcial anillo de los anillos”. Con ella se incorporaba a la teoría un cambio sustancial como es la curvatura. Parece una incorporación inocente e inocua pero realmente aporta una idea que acerca la posibilidad de una correcta aprehensión encaminada al correcto estudio de la Evolución Cultural Humana. Afirma con ello que los extremos están juntos, ocupando incluso a veces la misma posición pese a su aparente distancia. Así el Amor y el Odio si se representaran bajo la tradicional línea recta dado que representan dos extremos, estarían infinitamente uno lejos del otro cuando realmente y dada la curvatura estarían extremadamente juntos y repito incluso ocuparían o confundirían su lugar de forma que el Máximo Odio sería igual al Máximo Amor. Por otra parte está demostrado científicamente que no existen las líneas rectas, que toda línea recta tiene cuando menos una infinitesimal curvatura, por lo que tendiendo a infinito representaría una circunferencia. Una circunferencia con un diámetro inmenso pero circunferencia.

El Otro, Juan Bautista Vico, aportó la visión de la evolución mediante su teoría del “Corsi e Ricorsi”. Consiste en afirmar que la evolución no es lineal y continua sino que es lineal pero discontinua porque tiene avances y retrocesos. Incorpora también la curvatura pues circunscribe dichos eventos arrítmicos mediante la representación de círculos concéntricos. Así, como el anterior, incorpora la curvatura y por tanto la circunferencia para reflejar que pese al trascurso del tiempo, la humanidad ha podido estar dando vueltas en círculos durante trescientos años, sin avanzar y por tanto sin evolucionar ni un ápice. No obstante aportaba una idea más y ésta es también notoriamente sustancial e importante: el salto cualitativo. Afirmaba que la humanidad en algunos momentos, no solo evolucionaba, sino que dicha evolución suponía un salto cualitativo y no solo cuantitativo por lo que pasaba de una circunferencia con un diámetro evolutivo “x” a otra con un diámetro evolutivo superior. En ese nuevo y superior diámetro evolutivo podían darse nuevamente Corsis e Ricorsis durante trescientos o novecientos años, pero el nivel siempre sería superior al bucle precedente.

Ambas visiones o teorías son complementarias y, bajo mi criterio, abordan la cuestión de forma correcta. Por ello e inspirándome claramente en ellas concebí hace alrededor de cinco años la mía. He esperado tanto tiempo para compartirla porque deseaba efectuar un estudio y desarrollo acorde a tan egregios predecesores. Primero por guardarles el debido respeto y segundo por el necesario rigor que esta materia requería. No obstante ha flaqueado mi ánimo pues otros derroteros profesionales y personales me impiden el poder dedicar el debido tiempo a tan importante tarea. Por ello tanto en este como en el siguiente artículo en el que aportaré mi teoría y visión, me limito a superficialmente revelarla, no sea que esperando el momento adecuado para desarrollarla convenientemente mengue todavía más mi entendimiento o directamente me vaya al otro mundo dado el pesimismo antropológico que siempre he padecido y que en estos momentos por razones obvias ha alcanzado su máxima cota.

 

Teoría esférica

Comenzar la exposición requiere previamente solicitar la indulgencia del potencial lector de la misma. Ello porque contiene ideas secundarias y planteamientos que sería preciso también desarrollar para justificar válidamente la misma. Ruego por tanto la comprensión de que debo simplificar precisamente porque no hacerlo requiere abordar el trabajo bajo el objetivo de una obra de Ensayo mucho más larga que como ya anticipé hubiera deseado tener tiempo y fuerzas para realizar.  Ambas visiones o teorías son complementarias y, bajo mi criterio, abordan la cuestión de forma correcta. Por ello e inspirándome claramente en ellas concebí hace alrededor de cinco años la mía. He esperado tanto tiempo para compartirla porque deseaba efectuar un estudio y desarrollo acorde a tan egregios predecesores.

Disociemos la realidad. De una parte está la realidad material y de otra la realidad Cultural. Especifico dentro de la realidad inmaterial la Cultural por tanto en cuanto ésta última forma parte de la primera, mayor y más compleja por lo que ahora no es momento de abordar.

La R.M. debemos entenderla como el mundo físico que se nos evidencia bajo la simple observación. El primer rasgo significativo es que el Universo o los planetas que lo conforman son esféricos. De mayor o menor diámetro, con una superficie irregular pues no hablamos de esferas perfectas sino las que existen y existen porque el trascurso del tiempo las ha ido formando así, modificándolas en diámetro y moldeando su superficie y así contienen valles, montañas y cicatrices de toda índole. Los hallazgos arqueológicos evidencias que el trascurso del tiempo ha ido enterrando las sucesivas civilizaciones. Así, dentro de diez mil años, un arqueólogo del futuro al excavar no encontrará en las primeras capas la civilización egipcia, sino la nuestra. Las capas se van acumulando como si de una cebolla se tratase. Cada una de esas capas no fue tampoco regular, presentaba sus propias cicatrices en su superficie. Tampoco se produce una ruptura, el hilo conductor de la evolución es una constante como la velocidad de la luz: el Tiempo. Descubriendo una primitiva tinaja de hace dos mil años entendemos como hemos llegado al refinamiento de nuestras vajillas de porcelana. Este desarrollo evolutivo en lo material también se ha dado en la misma forma y manera desde la venida a nuestro planeta de los humanos. Estoy hablando de la Realidad Cultural.

La R.C. es un fenómeno particular en tanto en cuanto solo se da en los humanos (reitero indulgencia). Una piedra, montaña, río etc. solo se altera en el tiempo en su aspecto físico y morfológico, carece de espiritualidad o carga inmaterial alguna. Distanciándonos de cualquier planteamiento religioso el ser humano presenta una cualidad única y es su capacidad inmaterial. No solo somos un compendio de órganos, tejidos y fluidos fisiológicos. Dentro de nosotros y dentro de la Sociedad Global de la que formamos parte se evidencia la R.C. y se evidencia su evolución. Pues bien, dicha evolución se ha producido de la misma manera que la del mundo físico y por tanto debemos no solo representarla, sino verla, tratarla y considerarla, como una esfera. Su superficie actual es la que es. No es uniforme. Esta la cultura occidental, oriental etc.; están los diversos idiomas; diferentes religiones; diferentes desarrollos científicos y tecnológicos etc. Contiene pues sus propios valles, ríos, atmósfera y montañas. El matiz de representarlo o evidenciarlo no como un mero trascurso temporal lineal, fuere este recto o curvo, puede parecer irrelevante pero no lo es.

Si se parte de dicho principio como nuevo paradigma de Estudio de la Evolución Cultural humana se obtienen diferentes conclusiones. Dichas conclusiones por tanto son más acertadas y por tanto los modelos de predicción de nuestro futuro desarrollo evolutivo cultural serán más acertados. Por ello la superficie Cultural actual es la que es, pero cada individuo que vive en la actualidad no está necesariamente ubicado en la cima de su más alta montaña. Al tratarse de una esfera puede darse la circunstancia de que un hito humano cultural no se sostenga en la Realidad Cultural y por tanto expanda el diámetro de la esfera pero dicha expansión no afecte al resto de los pobladores y conformadores de la misma. La esfera tiene habitantes en todos sus diferentes estratos. Ello explica el hecho de que aún hoy en día haya comportamientos de algunos individuos propios de tiempos pasados. Son habitantes actuales y contemporáneos pero cuya ubicación en la esfera a nivel Cultural no está en los estratos superiores sino en los inferiores. Al tratarse de una realidad inmaterial esto es posible, no así en las físicas pues sería imposible vivir bajo tierra (entiendan la metáfora) A modo de ejemplo: la lacra del machismo actual se está intentando solucionar sin tener en cuenta el matiz que aporta este paradigma. El hombre actual está mucho más evolucionado y por tanto diremos que civilizado que cualquier otro que lo haya precedido. Con respecto al machismo, cuanto más nos remontemos al pasado, más machista es el hombre (reitero indulgencia pues me constan sociedades matriarcales sic. Insignificantes temporal y cuantitativamente y por tanto muy localizadas geográfica y temporalmente ergo irrelevantes). Lo que sucede es que dentro de todo individuo está también el humano que fuimos, incluido aquel que hace sesenta mil años era carroñero porque no sabía ni cazar y se limitaba a comer las presas de otros animales más hábiles. Inmaterialmente puede coexistir un individuo Culturalmente primitivo en un aspecto con otros aspectos Culturalmente avanzados. Esa es la complejidad de nuestra Evolución Cultural, que no somos distintos a nuestros predecesores, somos más evolucionados pero somos ellos también. Este aserto está corroborado científicamente pues el estudio de nuestro ADN ha revelado que provenimos todos los humanos que habitamos la tierra de un único ancestro común ubicado hace cerca de 180.000 años en Sudafrica y desde donde se expandió por el mundo. La evolución de ese ADN no ha sido homogénea y ha provocado diferencias superficiales y anecdóticas; enfermedades que se trasmiten genética y caprichosamente; ¿por qué no patologías de índole cultural?, metáfora de enfermedad como sería bajo este paradigma el machismo. Vamos a curar una gripe, que procede de un virus, mediante el internamiento en una cárcel. Esto no aporta la solución pero aporta el punto de partida para adoptar una solución eficaz. No todas las enfermedades tienen hoy en día cura y sin embargo no hace flaquear el ánimo de los científicos-médicos que estudian y buscan la misma.

En definitiva y por último. El hecho de que estoy aquí demuestra que todos mis antepasados también estuvieron y son y conforman mi realidad física (ADN) y mi realidad Cultural (Espíritu). No les obviemos, no les olvidemos en ésta última faceta, porque al igual que en la primera las soluciones eficaces y válidas para las patologías  nunca emergen desde la mentira.