Cultura y Sociedad - 08/05/14

José Luis Gómez Académico en “La Casa de la Palabras”

Su discurso fue “Breviario de teatro para espectadores activos”.

José Luis Gómez leyó su discurso reglamentario  de ingreso en la Real Academia de la Lengua. En su largo  historial de honores nacionales e internacionales consta el de Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid  y la Palma de Oro en el Festival de Cannes por su interpretación en La familia de Pascual Duarte basada en la obra de Camilo José Cela.  Fue respondido por Juan Luis Cebrián.

Hablando de   memoria y lenguaje citó a Emilio Lledó :

 “Somos memoria y lenguaje.¿ quien es el autor de las palabras que están en el aire y se quedan en el cuerpo para constituirse con ellas?.La esencia del actor se constituye en esa paradoja y este la asume dentro de su cuerpo para constituir la verdad espiritual de su mundo.”

“La esencia del actor, añadió, se constituye en esa paradoja y este la asume dentro de su cuerpo para constituir la verdad espiritual del mundo”

 

José Luis Gómez antes de leer su discurso

José Luis Gómez antes de leer su discurso

 

Después de recordar la figura de Francisco de Ayala, su predecesor en el sillón Z habló así:

“mis palabras solo pueden estar habitadas por la gratitud de ser admitido entre ustedes, soy el representante de un menester que puede, en ocasiones ser arte y que maneja como principal instrumento el lenguaje activado en el cuerpo y en presente, la lengua en vida, dar vida a las palabras”

 

Define así el  “tempo” del actor

 “Solo hay un presente continuo, fugaz, inasible; pues si, ese presente  elusivo,  de materialidad sutil e ignota, es el campo de batalla del ser humano en su existir y el campo de maniobras del actor en su trabajo”

Concede  gran importancia a “la atención” que el actor debe prestar en la escena

“La atención del actor es imprescindible en la escena. Así irradia y despierta la atención del espectador. El actor ha de convertirse en atleta afectivo”.

2.JL GOMEZ

Recordó el “mito de Sisifo” referido a la escena

 “esta forma de atención que algunos llaman mirada simultánea hacia dentro y hacia fuera nunca es estable, no se alcanza definitivamente. A veces baja el ángel, al que no se puede convocar, tan solo prepararle la escalera para cuando se digne” .

Define el “hecho teatral”de este modo

“a medida que nuestros sentimientos son despertados comenzamos a compartirlos con quienes nos rodean hasta que nos sentimos fusionados de una emoción común: a veces la calidad del silencio cambia, es a un tiempo, vacío, lleno, se ahonda hasta que alcanza el punto precioso en el que se podría oír la caída de un alfiler, y el público entra en un ámbito de gran intensidad y belleza.»

Asegura que el verdadero valor del teatro es lo que sugiere. No es una medida sino su intercambio de energías que es purgador, sanador.

Sobre la magia de la palabra se expresó de este modo:

“La palabra es un gesto sonoro que busca alterar algo en el otro. La palabra ha de ser liberada al encuentro del otro. Las irisaciones de las palabras suscitan en el actor “una danza interior del todo en el cuerpo” que transmite dinámicas inesperadas”.

“el actor no  habla para que el espectador oiga sino para que vea. La palabra debe comunicar imágenes. El espectador completa la escritura del  autor, del director. Después el espectador sigue leyendo sus impresiones, hasta que como todo, se desvanece, dejando  un poso”.

 

Respuesta de Juan Luis Cebrián

 

Juan Luis Cebrián

Juan Luis Cebrián

Nos recordó su nacimiento en Huelva en 1940 y su formación profesional en  Francia, Alemania y Estados Unidos, así como los múltiples reconocimientos nacionales e internacionales..

Realzó su capacidad de trabajo, su tesón, su entrega a su oficio, su meticulosidad

 “Inmenso “esfuerzo personal” huérfano de otro  padrinazgo que no fuera su talento innato y su determinación absoluta de entregar la vida al desarrollo de un humanismo prioritario y esencial en nuestra existencia: al que nace del uso de la palabra”. 

Citó también a Emilio Lledó y el “logos” referido al hecho teatral

“La facultad de emitir sonidos significativos (semánticos) como característica esencial del ser humano… Las primeras palabras que el hombre habría de dejar escapar del cerco de sus dientes no solo forjaron una indisoluble atadura desde la que se levantó la propia humanidad, sino que a través de ella comenzó a alzarse un aire semántico, un mundo de significados y una manera única e insólita de presencia entre las cosas”.

Habló sobre la “iluminación” que tuvo José Luis Gómez con el teatro tal como la concibió.

“Se me abrió, confiesa, un mundo de relación con la palabra que no había tenido hasta este momento. El logro del mejor sonido iba siempre acompañado de una incesante búsqueda de sentido”.

Estaba descubriendo entonces que la literatura, palabra que deriva de “letra”, es un arte oral “histórica y conceptualmente anterior de signo que la recoge, sea jeroglífico, ideograma o letra.

 

Sala de reuniones de la Real Academia Española

Sala de reuniones de la Real Academia Española

Recordó su interpretación en la obra “Kaspar”, que le supuso un gran éxito en su carrera, donde el protagonista es el lenguaje, junto a su influencia en la vida y en la percepción de los seres humanos. El protagonista de Kaspar es el lenguaje hecho con palabras sobre la palabra.

El escenario es el ámbito y reducto natural de la palabra en acción. La palabra así emitida –entrañada- que diría María Zambrano, es la herramienta más eficaz que posee el actor frente al espectador.

La palabra en acción nada tiene que ver con la declamación, es decir el recitado. No se emite desde la garganta o la lengua, antes bien se libera  como dardo hacia el otro, desde el corazón. Esa palabra ha de ser racional, enérgica, volitiva; es decir acción interior.

Recordó su gran aportación al teatro como fue la fundación del Teatro de laAbadía en Madrid con unos principios básicos impresos por su creador:

“El placer inteligente, una recompensa intelectual y espiritual, tanto personal e interior como compartida por el público.»

“aprender transmitiendo, estimular y dar rienda suelta a la pasión de aprender.»

Terminó su brillante contestación  resaltando la faceta de creador del nuevo Académico

 “Creador es el que define y da vida o a quien presta la suya otorgando existencia a cientos, miles de personajes que salen de la letra impresa para devolverles a su condición primigenia de seres humanos, capaces de emitir y comunicarse con sonidos articulados, de ejercitar la memoria oral como la única memoria viva de nuestra historia”.

 

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