• 31/01/2011

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    En las últimas semanas hemos asistido a un movimiento democrático de protesta, que se ha extendido desde Túnez a varios estados del Norte de África y a otros países árabes (Yemen y Jordania). Todos los estados norteafricanos tenían en común la existencias de regímenes formalmente democráticos (pero, en realidad, con prácticas claramente autoritarias) y sus fuertes vínculos con la Unión Europea, para la que eran importantes aliados, al mantener la estabilidad política en la zona, reprimiendo cualquier movimiento islamista y, de paso, también los movimientos democráticos.