• 12/05/2021

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    Votar era un acto revolucionario. Fue un invento que implantaron las sucesivas revoluciones liberales inglesa, norteamericana, francesa, española… Sí, la revolución española fue la cuarta de la historia, cuando en Cádiz se aprobó en 1812 una Constitución que dividía los poderes para que nadie pudiera ejercer el despotismo e implantaba un sufragio universal masculino indirecto para elegir por primera vez tanto el poder legislativo como los poderes municipales y provinciales. Se propusieron terminar con siglos de poderes absolutos regidos exclusivamente por la ley del más violento, siglos marcados por esos Juegos de Tronos que inexplicablemente siguen hipnotizando a tantos, como si esas violencias explicasen la “condición humana”. Y no existe tal “condición” esencialista, sino que la historia demuestra que los humanos somos capaces de cambiar las condiciones que nos subordinan y crear nuevas condiciones de vida y de comportamiento. Por eso, frente a las violencias heredadas, hace más de dos siglos, los liberales implantaron los parlamentos como espacios donde “parlamentando”, hablando, se solventasen los conflictos.

    Es un esquema básico de lo que ocurrió desde fines del siglo XVIII, y a lo largo del siglo XIX, en los países occidentales; y también en España. Quizás sirva para valorar la rigurosa y necesaria aportación que ha elaborado Carmelo Romero en una síntesis tan consistente como didáctica sobre la práctica del voto en la España contemporánea.

  • 16/08/2015

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    Sócrates fue un ateniense estrafalario. Había en él un trágico y un humorista. Pocos entendieron sus palabras, de una densidad filosófica inusual, sin embargo contaba con muchos seguidores. Era un maestro que enseñaba a quien quería escucharle, lo mismo a la aristocracia en sus cenáculos que al pueblo en el Ágora, de modo totalmente desinteresado, sin dejar nunca nada por escrito.

    Palabras clave: Platón,Sócrates