{"id":16643,"date":"2021-06-03T10:43:25","date_gmt":"2021-06-03T09:43:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.andalan.es\/?p=16643"},"modified":"2022-03-02T17:09:48","modified_gmt":"2022-03-02T16:09:48","slug":"ildefonso-manuel-gil-mi-poeta-de-la-ilusion-y-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643","title":{"rendered":"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza"},"content":{"rendered":"<p><em>Ildefonso Manuel Gil<\/em><em> (Paniza<\/em><em>, 1912 \u2013 Zaragoza 2003<\/em><em>). \u00c9l mismo se consider\u00f3 adscrito a la Generaci\u00f3n de 1936, a la par que los cr\u00edticos le vinculan al grupo de la revista \u00abHora de Espa\u00f1a\u00bb.<\/em><em> Poeta de su tierra y del exilio, fue uno de los primeros introductores de la obra de Fernando Pessoa en Espa\u00f1a.<\/em><em> Algunos de sus t\u00edtulos: \u00abBorradores\u00bb,1931; \u00abLa voz c\u00e1lida, 1934; \u00abPoemas de dolor antiguo\u00bb, 1945; \u00abEl tiempo recobrado\u00bb, 1950; \u00abLa moneda en el suelo\u00bb, 1951; \u00abEl incurable\u00bb, 1957; \u00abPueblonuevo\u00bb, 1960; \u00abLos d\u00edas del hombre\u00bb, 1968; \u00abHombre de su tierra\u00bb Antolog\u00eda, 1978; \u00abLas colinas\u00bb, 1990.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Ildefonso Manuel Gil all\u00e1 por los \u00faltimos a\u00f1os cincuenta de la pasada centuria, cuando compart\u00eda clases en el Instituto Goya de Zaragoza con su hijo Alfonso Gil Carasol, ya fallecido. Ildefonso era un hombre menudo, discreto y atento, de rostro enjuto marcado por un poblado bigote y mirada penetrante y a veces, por la amistad con Alfonso, coincid\u00eda con su madre, Pilar, mujer que me parec\u00eda, con su tez tan blanca y su mirada clara y apacible, una perfecta encarnaci\u00f3n de la musa po\u00e9tica, capaz de inspirar los m\u00e1s encendidos versos.<\/p>\n<p>Aquellos chicos de instituto de catorce o quince a\u00f1os poco o nada sab\u00edamos de la trayectoria vital de Ildefonso. Luego, al estudiar su vida y su obra, conocer\u00edamos asombrados su triunfo en el Madrid de anteguerra, sus relaciones: Jarn\u00e9s, Alberti, Juan Ram\u00f3n y muchos otros famosos poetas y escritores, su obra inicial y el cari\u00f1o con que era recibido. Sabr\u00edamos de su agitada biograf\u00eda durante la guerra civil, la c\u00e1rcel y, por poco, el fusilamiento; la depuraci\u00f3n y la lucha por sobrevivir en los a\u00f1os oscuros que nunca parec\u00edan acabar, sus amores y su amor definitivo, total, intenso, con una jovenc\u00edsima Pilar que no quiso o no pudo sobrevivirle&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16645\" src=\"http:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1-150x82.jpg 150w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1-200x109.jpg 200w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1-300x164.jpg 300w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1-400x218.jpg 400w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1-600x327.jpg 600w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero en aquellos a\u00f1os de anestesiada adolescencia, propiciada desde los estamentos gobernantes, nuestras preocupaciones estaban m\u00e1s en los billares del Plata o en el futbol\u00edn del bar de la calle Baltasar Graci\u00e1n, aleda\u00f1a al instituto, con su iracundo due\u00f1o escatim\u00e1ndonos las bolas \u00abrescatadas\u00bb. O en las clases del cura Temprano y de otro cura de olvidado nombre a quien llam\u00e1bamos \u00abel Copias\u00bb, pues nos hizo copiar el libro de religi\u00f3n a casi toda la clase. Y del temible Ciriqui\u00e1n y del todav\u00eda m\u00e1s temible don Benigno Baratech que, aun jubilado,\u00a0 ven\u00eda a darnos clases de matem\u00e1ticas y a servidor, a la saz\u00f3n becario, a punto estuvo de darle el disgusto de su vida con su famoso \u00abcero-omega\u00bb de principios de curso.<\/p>\n<p>Hac\u00eda pocos a\u00f1os que el Instituto Goya se hab\u00eda trasladado a la avenida hom\u00f3nima desde el viejo caser\u00f3n de la Magdalena, donde el gran Blecua hizo a tantos amar las letras y la literatura. Hasta el dictador se hab\u00eda acercado a inaugurar las instalaciones aprovechando alg\u00fan viaje a Zaragoza y por aquel entonces coincid\u00edan grandes profesores, buena gente como Eugenio Frutos, Albi\u00f1ana, Moreno Alca\u00f1iz, con otros impuestos por el r\u00e9gimen para impartir clases de \u00abformaci\u00f3n del esp\u00edritu nacional\u00bb o de gimnasia, de cuyos nombres prefiero no acordarme, aunque piedo asegurar que su aspecto f\u00edsico era, en el caso de los profesores de gimnasia, todo lo contrario a lo que pudiera considerarse el perfil id\u00f3neo.<\/p>\n<p>Era todav\u00eda una \u00e9poca en blanco y negro, aunque comenzaban a definirse en el horizonte algunos destellos de luz. Llegaban los a\u00f1os sesenta, Paul Anka cantaba \u00abDiana\u00bb y, al menos, no nos asfixiaba el humo de las velas y el incienso como en los colegios, que segu\u00edan practicando su peculiar manera de educar en el temor al pecado (l\u00e9ase mirar las piernas a una chavala) y en la omnipresencia de todo lo religioso, o m\u00e1s bien lit\u00fargico, pasado por el tamiz del \u00abGlorioso Movimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Ese era el contexto y esa la Zaragoza provinciana, relamida, donde s\u00f3lo conservaban secretamente el fuego sagrado de la cultura en libertad unos pocos locos escogidos que se reun\u00edan en contados cen\u00e1culos. En verano, cuando las vacaciones acad\u00e9micas paraban todo a\u00fan m\u00e1s, no hab\u00eda muchas alternativas de recreo: los ba\u00f1os p\u00fablicos del Ebro, el Club Helios (caro para nuestras econom\u00edas) o el inefable Stadium Casablanca (con piscinas separadas para ambos sexos) y, por las tardes, los encuentros en el Paseo\u00a0 de Independencia o el cine (ya en esa \u00e9poca comenzaban a abrirse las nuevas salas refrigeradas que har\u00edan de Zaragoza una ciudad de grandes cines). As\u00ed pues en esos a\u00f1os no de hambre f\u00edsica, pero s\u00ed cultural (y lo que quedaba), comenz\u00e1bamos a leer poes\u00eda y, entre toda ella, la del hombre que en silencio escrib\u00eda, publicaba y, casi de puntillas, segu\u00eda levantando con paciencia y constancia su ingente obra, que tanto nos habr\u00eda de admirar y ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>Alg\u00fan ejemplar nos daba adem\u00e1s Alfonso, su hijo, de unas novelas -\u00abLa moneda en el suelo\u00bb, \u00abJuan Pedro el dallador\u00bb- publicadas a\u00f1os antes y poco m\u00e1s sabr\u00edamos entonces del \u00abpadre de Alfonso\u00bb que, al parecer, trabajaba en la administraci\u00f3n del Instituto. Pero algunos poemas de \u00abBorradores\u00bb y \u00abLa voz c\u00e1lida\u00bb comenzaron a hacer gozosa mella en nuestras mentes. Poco m\u00e1s tarde supimos que tomaba (seguramente asfixiado por el provincianismo, el silencio y la actitud acomodaticia de muchos y ciertamente lleno de amargura aunque ilusionado por la llamada del amigo) la decisi\u00f3n de trasladarse a Nueva Jersey, en Estados Unidos, con toda su familia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o 2000, con todos los fastos y parafernalia finisecular. Se presentaba el libro de poemas de un buen amigo e Ildefonso, como en tantas ocasiones, estaba all\u00ed como padre espiritual de todos los poetas para apadrinar una vez m\u00e1s una presentaci\u00f3n. Un Ildefonso casi nonagenario, pero vivaz, l\u00facido y maestro indiscutible que era ya el patriarca de las letras aragonesas, reconocido y galardonado por innumerables premios, homenajes y reconocimientos pero, sobre todo, querido, admirado y respetado por su p\u00fablico fiel, por sus amigos de todas las edades. Se produc\u00eda el cambio de siglo y de milenio y aquellos chavales de finales de los a\u00f1os cincuenta\u00a0 eramos casi sexagenarios. Dentro de ese largu\u00edsimo par\u00e9ntesis estaba contenida una vida entera, una serie de a\u00f1os de continuo caminar en los cuales el poeta hab\u00eda crecido con nosotros y dentro de nosotros alimentando con su obra intensa nuestro af\u00e1n de saber y conocer, para entender la belleza y el orden de las palabras como expresi\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Ildefonso segu\u00eda siendo el hombre discreto, modesto, silencioso, enjuto, que \u00abandaba con cuidado como quien sabe que su vida es un precioso vino\u00bb, en bella frase de la poeta Anabel Torres. Pero en su mirada profunda persist\u00eda, a\u00fan si cabe con mayor fuerza, ese destello de luz de los poetas buenos, de los hombres y mujeres buenos que crean poes\u00eda. Y, cuando hablaba, se transfiguraba y se iluminaba; crec\u00eda y nos transmit\u00eda toda la potecia de su verbo po\u00e9tico. Sus palabras nos abr\u00edan la mente y el coraz\u00f3n y, despu\u00e9s, sembraban pensamientos que, como sus versos, creaban un indefinido halo de belleza envolvente, apaciguadora y al mismo tiempo de inquietud misteriosa, sutilmente transmitida para que quedase definitivamente prendida en nosotros.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n entre esos dos momentos de su vida y de la nuestra, transcurre mi descubrimiento de su obra, el seguimiento de sus pasos y de su producci\u00f3n en Estados Unidos y posteriormente en su querida tierra a la que lleg\u00f3, tras veintitr\u00e9s a\u00f1os de ausencia, aureolado de prestigio, feliz y con entera disposici\u00f3n para darnos unos fecundos a\u00f1os de vida y obra que segu\u00edamos como cosa muy nuestra.\u00a0 Crecimos po\u00e9ticamente con Ildefonso, como crecimos con otros grandes poetas de esta tierra que, tal vez de haber nacido en otra geograf\u00eda m\u00e1s propicia, hubieran sido reconocidos gloriosamente. Pero aqu\u00ed, en esta tierra \u00e1rida, somos pocos y somos as\u00ed y, por ello, tantos poetas excepcionales, cuya enumeraci\u00f3n y la de su obra llenar\u00eda muchas p\u00e1ginas, caminan silenciosamente con su poes\u00eda a cuestas hasta que nos damos cuenta, a veces a golpe de premio for\u00e1neo y otras demasiado tarde, de que lo que llevan cargado es la esencia fundamental de la que todos deber\u00edamos beber hasta saciarnos, descargarlos de su equipaje y hacerlos nuestros cotidiana, egoistamente. Ildefonso, no obstante, era el jefe de filas, el que marcaba, aun desde la distancia, el paso po\u00e9tico de nuestro camino; el que, en el regreso, reconocido, querido y admirado, dinamiz\u00f3 desde cualquier tribuna, instituci\u00f3n o cargo que para ello se le brindase, el momento po\u00e9tico del que tantos pudieron participar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16644\" src=\"http:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/O.M.Gil2_-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"525\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/O.M.Gil2_-113x150.jpg 113w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/O.M.Gil2_-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/O.M.Gil2_-400x533.jpg 400w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/O.M.Gil2_-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/O.M.Gil2_.jpg 1960w\" sizes=\"(max-width: 525px) 100vw, 525px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos investigadores de la obra de Ildefonso han hecho tesis, ediciones y estudios de toda \u00edndole cuya consulta en bibliotecas o a trav\u00e9s de las nuevas tecnolog\u00edas es casi siempre f\u00e1cil y aconsejable. No es por ello objeto de estas l\u00edneas\u00a0 emular semejantes labores de especialistas en su obra, cosa que por otra parte resultar\u00eda obviamente innecesaria para el lector ilustrado y empresa inabarcable, aun en su m\u00ednima expresi\u00f3n, para quien esto escribe. S\u00ed que desear\u00eda conseguir, sin embargo, dar una impresi\u00f3n en el sentido literal emocionada y, por ello, necesariamentre subjetiva, de la influencia del autor en mi aprendizaje po\u00e9tico y vital, que a\u00fan contin\u00faa y que tan s\u00f3lo acabar\u00e1 (siempre demasiado pronto) con la inevitable llegada a la orilla opuesta. Y por la dificultad de abarcar los innumerables matices y momentos de su obra po\u00e9tica, rese\u00f1ar\u00e9 aquellos con los que m\u00e1s me identifiqu\u00e9 en las diferentes \u00e9pocas de mi vida en las que la influencia del poeta marc\u00f3 rumbos de esperanza y gener\u00f3 ilusiones desde la distancia.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os cincuenta del pasado siglo, descubr\u00ed la luz de la poes\u00eda. Ella y el cine compensaron aquellos a\u00f1os de \u00abd\u00edas del domund\u00bb, emblemas, rosarios en familia, luces mortecinas, salas de proyecci\u00f3n abarrotadas y con su peculiar olor, donde mucha gente nos refugi\u00e1bamos de la triste cotidianidad y navidades llenas de ausencias. Sin embargo, aparecieron aquellos poetas que iluminaron espacios desconocidos. Llegaban silenciosos y me susurraban al o\u00eddo palabras bellas, a veces contenidas en preguntas de dif\u00edcil respuesta. Cl\u00e1sicos, contempor\u00e1neos, todos a la vez\u00a0 llenando vac\u00edos y despejando sombras. Ildefonso ya estaba all\u00ed y sus palabras sonaban insistentemente en mis horas de, a veces, entristecido insomnio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Pinchan tus finas pesta\u00f1as<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>flechas de rimmel la tarde<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>la tarde de la pantalla<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>de soles artificiales<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y le hacen -pinchazos hondos-<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>sangr\u00eda de claridades.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>T\u00fa vas repartiendo besos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>a presumidos galanes<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>besos sin alma de besos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que solo en los labios nacen<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>no llevando voz del alma<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>no llevando voz de carne.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Mujer-plata en las pantallas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>ser\u00e1 mejor que no gastes<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>mi vida inventando besos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en cuyas llamas no ardes<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Bailarina de mis sue\u00f1os<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>yo quisiera que bailases<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>al son de las hondas m\u00fasicas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que en mi coraz\u00f3n sonasen.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00bfDe qu\u00e9 mundos has venido<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>t\u00fa, sombra, para buscarme?<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00bfDesde qu\u00e9 mundos me llamas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>donde no puedo encontrarte?<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Mujer, sombra entre las sombras<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>de mis ensue\u00f1os sensuales<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que con el jazz de tu risa<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>la locura de tu baile<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y tus besos inventados,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>ni voz ni alma ni carne, <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>llevaste a mi coraz\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>angustiosas soledades<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>porque tu vida no es vida<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>de ti misma solo imagen<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a1y no hay un mundo posible<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>donde yo pueda encontrarte!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(1)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya en los sesenta, amaneci\u00f3 mi adolescencia, el amor ilusionado y febril,la ansiedad por contemplar amaneceres, el despertar al primer amor imposible e idealizado&#8230;Y all\u00ed se hac\u00eda presente tambi\u00e9n el poeta, su sufrimiento paralelo, sus ilusiones y angustias. Era hermoso verse reflejado en las p\u00e1ginas de sus libros y saberse comprendido y reconocido por aquel hombre de una sensibilidad estremecedora. Al hilo de sus palabras, susurradas tan suave como certeramente en nuestros o\u00eddos juveniles, comenz\u00e1bamos a sentir la necesidad de escribir, de derramar ante un folio en blanco, de la manera que fuese, nuestro dolor o nuestra alegr\u00eda esperanzada.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Hoy te he visto con otro:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>marchabas sonriente,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>mir\u00e1ndote en sus ojos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>colgada de su brazo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Me miraste al cruzar indiferente,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>como si entre nosotros <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>nada hubiera pasado.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a1Me miraste, mujer, cual si mi boca<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>no conociera el gusto de tus labios!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Yo s\u00e9, mujer, por qu\u00e9 de esta manera<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>al pasar me has mirado.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a1Es que olvidas que llevo yo en mis manos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>tus virginales senos modelados!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(2)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llegan los a\u00f1os setenta. En esa \u00e9poca el poeta est\u00e1 en su voluntario exilio. Durante la d\u00e9cada cambiar\u00eda la historia de Espa\u00f1a y se abrir\u00edan horizontes ilusionados a quienes, ni\u00f1os de posguerra, no hab\u00edamos conocido nunca un r\u00e9gimen democr\u00e1tico en este pa\u00eds (aunque las venturosas escapadas allende los Pirineos nos despertasen del letargo ib\u00e9rico). La obra del poeta sigue fluyendo desde la lejan\u00eda y yo voy a ser padre casi treinta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de Ildefonso, pero sus palabras son actuales, v\u00e1lidas, exactas. Busco los versos precisos que me den fuerza, que me hagan identificarme con los sentimientos que \u00e9l experimentaba de manera exquisita y sublime.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>En esta plenitud de sangres confundidas,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>arcilla milagrosa por amor modelada;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en esa rosa tuya, brotando como un r\u00edo del candor m\u00e1s antiguo,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en ese p\u00e1rpado de tus ojos nov\u00edsimos ante la luz de siempre,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>recreada por ellos;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y tambi\u00e9n en tu llanto que ennoblece el silencio,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>se resuelve el enigma de mi destino de hombre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Porque ahora he sabido que nac\u00ed por crearte,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>para dejar la siembra de sangre estremecida,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>escribiendo mi nombre al pie de tu existencia,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hombre leal que paga su deuda devolviendo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>la sangre que mis padres para ti me entregaron.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(3)<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Mientras, febriles, recorremos el camino cotidiano, sentimos algo parecido a un exilio de nuestras ilusiones. La vida cotidiana exige sacrificios y renuncias y, a veces, surge el cansancio. Pero siempre es necesario caminar, siempre imprescindible seguir para ver qu\u00e9 nos depara la pr\u00f3xima estaci\u00f3n de nuestra vida.\u00a0 A la muerte del dictador comienza la deseada transici\u00f3n. Son a\u00f1os de retornos deseados, de ilusiones y esperanzas reverdecidas y de recuerdos amargos, porque nos robaron muchas cosas imposibles de recuperar. Ahora que comienza a verse la luz de la libertad, se ilumina el escenario de aquellos a\u00f1os de sombras. La recuperaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica a\u00fan tardar\u00eda un tiempo en producirse y todav\u00eda la joven democracia pasar\u00eda pruebas dif\u00edciles, como el fallido golpe de estado del 81. El poeta sufri\u00f3 como nadie y call\u00f3, aunque en su coraz\u00f3n siempre viviesen el recuerdo y la amargura y desde su lejan\u00eda de Espa\u00f1a, ya cercano el fin del r\u00e9gimen, recordara a aquellos que se fueron tan in\u00fatilmente, tan cruelmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>A VOSOTROS<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>mis amigos de c\u00e1rcel, compa\u00f1eros del estupor y el espanto,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>muchos de cuyos nombres no me acuerdo o nunca lo he sabido,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>rostros que se presentan un instante y quiz\u00e1s se confunden,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>ojos puestos bajo distinta frente,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>una voz de su boca enajenada,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>un gesto desprendido de qu\u00e9 manos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>o apenas simplemente un estar en silencio&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>otros viviendo fuera de su muerte en mi memoria intactos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Joaqu\u00edn Mu\u00f1oz, Segura, Vilatela,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>el m\u00e9dico Barea y Francisco Lafuente<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y V\u00e1zquez y Morales, Pedro G\u00e1lvez,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>los Tablones, los Chanos y Victorio, el chato de las minas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y aquel \u00bfc\u00f3mo era aquel?y el otro, el otro,el otro&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>l\u00edvidas tardes, madrugadas l\u00edvidas,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>el terror gota a gota, fuente, arroyuelo, r\u00edo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>desbord\u00e1ndose oculto por los nervios,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>un tiempo sin relojes, largas horas brev\u00edsimas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y el coraz\u00f3n en tempestad tan aquietado&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hace treinta y cuatro a\u00f1os en estas mismas horas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en que sin concocarnos me ven\u00eds a los versos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>tuvimos la m\u00e1s honda hermandad, compa\u00f1eros<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>sentados a la puerta del alma para esperar la muerte,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>el sacrificio in\u00fatil, mas la esperanza cierta&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>estas palabras m\u00edas que empezaron a andar sin yo saberlo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hace treinta y cuatro a\u00f1os, cuando juntos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hicimos la antesala de la muerte<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y estuvieron andando en el estr\u00e9pito de ca\u00f1ones y m\u00fasicas triunfales,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hurt\u00e1ndose a exquisitas vigilancias y anatemas feroces,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>a la debilidad y al desaliento de tan gastados d\u00edas,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>os las devuelvo ahora,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>las desando,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>pronunciando en voz alta vuestros nombres<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que desde lejan\u00edas del espacio y el tiempo vuelven a aquel instante mismo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y estoy junto a vosotros aguardando la lista,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>qu\u00e9 guijarro tan hondo cayendo en el silencio cada nombre,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>qu\u00e9 tir\u00f3n de los ojos a los ojos amigos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>qu\u00e9 soledad desamparada qued\u00e1ndose detr\u00e1s de cada paso,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>apretadas las manos sobre el temblor de otras lejanas manos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>quiz\u00e1s tan confiadas en el lecho tarado por la ausencia,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y os vuelvo a ver y quiero<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>ser absolutamente fiel a mi mirada,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>os veo ir al encuentro de la muerte sabiendo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que no hay sectas que cubran la desnudez del crimen.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(4)<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al pasar los a\u00f1os, el amor se sublima en cari\u00f1o y ternura. Pocos han expresado como Ildefonso ese paso a la madurez amorosa que todos vivimos. Los cumplea\u00f1os de la esposa, de la madre de nuestros hijos, iban pasando. Era el d\u00eda grande de la familia: la tarta, las risas de los hijos y la sonrisa de la mujer que nos acompa\u00f1aba y con la que recorr\u00edamos de la mano el camino. Siempre acud\u00eda al exquisito soneto de mi poeta para reconocerme y reconocer en cada palabra la grandeza de un sentimiento que \u00e9l supo reflejar. La vida era el r\u00edo y nuestra barquita, a veces, se bamboleaba. Pero por aquel entonces siempre sab\u00edamos enderezar el tim\u00f3n. Ildefonso continuaba acompa\u00f1\u00e1ndonos con la luminosa presencia de sus versos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>ANIVERSARIO<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Cada d\u00eda mi amor ha ido creciendo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>enriquecido en tanta confianza.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Si clausur\u00f3 su cuenta la esperanza,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>m\u00e1s de lo prometido va cumpliendo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>La juventud se fue desvaneciendo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y no el amor que d\u00eda a d\u00eda avanza<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hacia m\u00e1s perfecci\u00f3n y m\u00e1s la alcanza<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>cuando en el coraz\u00f3n va atardeciendo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Hay un tristeplacer, una hermosura<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que sosiega el vivir y lo engrancede<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>viviendo el tiempo en el rostro de la amada,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Cada arruga torn\u00e1ndola m\u00e1s pura,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>m\u00e1s bella en la medida que envejece,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>m\u00e1s amorosamente codiciada.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(5)<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Al cumplir cuarenta a\u00f1os, all\u00e1 por los a\u00f1os ochenta, sentimos la plenitud de la vida, entreverada con ciertas nostalgias de cuarent\u00f3n, ahora tan lejanas. Espa\u00f1a cambiaba con rapidez y el poeta regresa a su casa, donde se reencuentra con tantos amigos y donde disfrutar\u00e1 de todos los honores y reconocimientos. Luego, a\u00f1o tras a\u00f1o, hasta doblar la esquina de los cincuenta y apoyarnos ya en algunos recuerdos, seguimos la obra de Ildefonso, felices de verle feliz haciendo camino. Recorri\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os l\u00facido, con entereza, hasta llegar a su morada final. Su obra, extensa, variada y clara, nos abri\u00f3 horizontes, sigui\u00f3 marcando instantes de nuestra vida y haciendo que comparti\u00e9semos muchos sentimientos. Al cerrarse el par\u00e9ntesis, queda para siempre el recuerdo imborrable del maestro y del poeta, pero sobre todo del hombre que fue, hasta sus postreras palabras un intenso y extenso poema de amor.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>La vejez es quejumbre silenciosa<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>y en su regazo vuelven a vivirse <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>muchas horas de anta\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>En mi silencio sue\u00f1an<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>palabras no olvidadas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Estremecido ni\u00f1o, las evoco<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en la voz decisiva de mi padre, <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>el el amor de su decir, tan claro,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>tan digno y noble como fue su vida.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Muri\u00f3 cuando en la m\u00eda comenzaba<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>mi hombr\u00eda responsable,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que \u00e9l solo en esperanza conociera.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Hoy vuelve a ser ayer y puedo verme<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en un tiempo acabado<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>hablando tiernamente con mis muertos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Hay un dejo de m\u00fasica y ternura<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>acunando sonrisas y sollozos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>de entonces y de ahora.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Oigo y veo el revuelo de unos dedos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en un jard\u00edn de marfiles y \u00e9banos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>existente tan solo en mi menmoria<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>de emoci\u00f3n fraternal inacabable.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Escribo este poema<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en el a\u00f1o voventa de mi vida, <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>en indecisa tarde<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>de abril sin primavera,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>despu\u00e9s de haber jugado con mis nietas<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>m\u00e1s ni\u00f1as a la comba<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>soslayando yo el salto<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>pero fiel a la cuerda y a los versos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>El aire se ha calmado y solemniza<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>la paz del sentimiento.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Hace algo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os dije<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>que <strong>la vida es hermosa<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><strong><em>si no le ped\u00eds m\u00e1s que ser ya vida.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(6)<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00cdndice de poemas:<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>(1) Romance a la mujer de plata (A la Joan Crawford de cada \u00e9poca)<br \/>\n<\/em><em>\u00a0<\/em>(La voz c\u00e1lida. Poemas. 1934)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(2)\u00a0<em>Hoy te he visto con otro<br \/>\n<\/em>(Borradores. Primeros versos.1931)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>(3) A mi primer hijo<br \/>\n<\/em>(Poemas de dolor antiguo. 1945)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(4)\u00a0 <em>A vosotros<br \/>\n<\/em>(De persona a persona. 1971)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">(5)\u00a0 <em>Aniversario (A Pilar)<br \/>\n<\/em>(De persona a persona. 1971)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>(6) La vejez es quejumbre silenciosa.<br \/>\n<\/em>(Cancionerillo y otros poemas in\u00e9ditos.2003)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ildefonso Manuel Gil (Paniza, 1912 \u2013 Zaragoza 2003). \u00c9l mismo se consider\u00f3 adscrito a la Generaci\u00f3n de 1936, a la par que los cr\u00edticos le vinculan al grupo de la revista \u00abHora de Espa\u00f1a\u00bb. Poeta de su tierra y del exilio, fue uno de los primeros introductores de la obra de Fernando Pessoa en Espa\u00f1a. Algunos de sus t\u00edtulos: \u00abBorradores\u00bb,1931; \u00abLa voz c\u00e1lida, 1934; \u00abPoemas de dolor antiguo\u00bb, 1945; \u00abEl tiempo recobrado\u00bb, 1950; \u00abLa moneda en el suelo\u00bb, 1951; \u00abEl incurable\u00bb, 1957; \u00abPueblonuevo\u00bb, 1960; \u00abLos d\u00edas del hombre\u00bb, 1968; \u00abHombre de su tierra\u00bb Antolog\u00eda, 1978; \u00abLas colinas\u00bb, 1990.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16645,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[6068],"tags":[7233,7237,3661,7236,4289,7234,6095,7243,481,7239,7240,7235,4610,2046,7238,7244,3398,7241,7242],"serie":[7704],"class_list":["post-16643","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia","tag-alfonso-gil-carasol","tag-anabel-torres","tag-baltasar-gracian","tag-benigno-baratech-pilar-carasol","tag-benjamin-jarnes","tag-benjamin-temprano","tag-fernando-pessoa","tag-francisco-lafuente","tag-ildefonso-manuel-gil","tag-joan-crawford","tag-joaquin-munoz","tag-jose-estevan-ciriquian","tag-juan-ramon-jimenez","tag-miguel-angel-yusta","tag-paul-anka","tag-pedro-galvez","tag-rafael-alberti","tag-segura","tag-vilatela","serie-miguel-angel-yusta"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza - Andal\u00e1n.es<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza - Andal\u00e1n.es\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Ildefonso Manuel Gil (Paniza, 1912 \u2013 Zaragoza 2003). \u00c9l mismo se consider\u00f3 adscrito a la Generaci\u00f3n de 1936, a la par que los cr\u00edticos le vinculan al grupo de la revista &quot;Hora de Espa\u00f1a&quot;. Poeta de su tierra y del exilio, fue uno de los primeros introductores de la obra de Fernando Pessoa en Espa\u00f1a. Algunos de sus t\u00edtulos: &quot;Borradores&quot;,1931; &quot;La voz c\u00e1lida, 1934; &quot;Poemas de dolor antiguo&quot;, 1945; &quot;El tiempo recobrado&quot;, 1950; &quot;La moneda en el suelo&quot;, 1951; &quot;El incurable&quot;, 1957; &quot;Pueblonuevo&quot;, 1960; &quot;Los d\u00edas del hombre&quot;, 1968; &quot;Hombre de su tierra&quot; Antolog\u00eda, 1978; &quot;Las colinas&quot;, 1990.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Andal\u00e1n.es\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-06-03T09:43:25+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-03-02T16:09:48+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"640\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"349\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Andal\u00e1n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Andal\u00e1n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643\",\"url\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643\",\"name\":\"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza - Andal\u00e1n.es\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg\",\"datePublished\":\"2021-06-03T09:43:25+00:00\",\"dateModified\":\"2022-03-02T16:09:48+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/#\/schema\/person\/d91b6ba549757f41431f8d99ed604c79\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg\",\"width\":640,\"height\":349},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"andal\u00e1n.es\",\"item\":\"https:\/\/www.andalan.es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.andalan.es\/\",\"name\":\"Andal\u00e1n.es\",\"description\":\"Andal\u00e1n.es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/www.andalan.es\/#\/schema\/person\/d91b6ba549757f41431f8d99ed604c79\",\"name\":\"Andal\u00e1n\",\"url\":\"https:\/\/www.andalan.es\/?author=1\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza - Andal\u00e1n.es","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza - Andal\u00e1n.es","og_description":"Ildefonso Manuel Gil (Paniza, 1912 \u2013 Zaragoza 2003). \u00c9l mismo se consider\u00f3 adscrito a la Generaci\u00f3n de 1936, a la par que los cr\u00edticos le vinculan al grupo de la revista \"Hora de Espa\u00f1a\". Poeta de su tierra y del exilio, fue uno de los primeros introductores de la obra de Fernando Pessoa en Espa\u00f1a. Algunos de sus t\u00edtulos: \"Borradores\",1931; \"La voz c\u00e1lida, 1934; \"Poemas de dolor antiguo\", 1945; \"El tiempo recobrado\", 1950; \"La moneda en el suelo\", 1951; \"El incurable\", 1957; \"Pueblonuevo\", 1960; \"Los d\u00edas del hombre\", 1968; \"Hombre de su tierra\" Antolog\u00eda, 1978; \"Las colinas\", 1990.","og_url":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643","og_site_name":"Andal\u00e1n.es","article_published_time":"2021-06-03T09:43:25+00:00","article_modified_time":"2022-03-02T16:09:48+00:00","og_image":[{"width":640,"height":349,"url":"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Andal\u00e1n","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Andal\u00e1n","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643","url":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643","name":"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza - Andal\u00e1n.es","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.andalan.es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg","datePublished":"2021-06-03T09:43:25+00:00","dateModified":"2022-03-02T16:09:48+00:00","author":{"@id":"https:\/\/www.andalan.es\/#\/schema\/person\/d91b6ba549757f41431f8d99ed604c79"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#primaryimage","url":"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/I.M.Gil_.1.jpg","width":640,"height":349},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=16643#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"andal\u00e1n.es","item":"https:\/\/www.andalan.es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Ildefonso Manuel Gil, mi poeta de la ilusi\u00f3n y la esperanza"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.andalan.es\/#website","url":"https:\/\/www.andalan.es\/","name":"Andal\u00e1n.es","description":"Andal\u00e1n.es","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.andalan.es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.andalan.es\/#\/schema\/person\/d91b6ba549757f41431f8d99ed604c79","name":"Andal\u00e1n","url":"https:\/\/www.andalan.es\/?author=1"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16643"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16643\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16648,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16643\/revisions\/16648"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16645"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16643"},{"taxonomy":"serie","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.andalan.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fserie&post=16643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}