{"id":20160,"date":"2022-10-25T16:09:24","date_gmt":"2022-10-25T15:09:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=20160"},"modified":"2022-10-25T16:10:24","modified_gmt":"2022-10-25T15:10:24","slug":"las-cenas-de-conget","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.andalan.es\/?p=20160","title":{"rendered":"Las cenas de Conget"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20161 alignright\" src=\"http:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/1-Conget-Cenas-de-amigos.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/1-Conget-Cenas-de-amigos-66x66.jpg 66w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/1-Conget-Cenas-de-amigos-200x200.jpg 200w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/1-Conget-Cenas-de-amigos-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.andalan.es\/wp-content\/uploads\/1-Conget-Cenas-de-amigos.jpg 340w\" sizes=\"(max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/p>\n<p>Quienes somos, hace muchos a\u00f1os, devotos de la escritura de Jos\u00e9 Mar\u00eda Conget, esperamos la salida de un nuevo libro, como cuando lo hac\u00edan pel\u00edculas de Rohmer, exposiciones de Bayo o Cano, canciones de Labordeta. Nunca defraudados, si acaso estimulados con nuevos asuntos, planteamientos, est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>He le\u00eddo dos veces esta entrega, establec\u00ed \u00e1rboles geneal\u00f3gicos y listados a la manera de Agatha Christie, qui\u00e9n es qu\u00e9, con el \u00e1nimo de controlarlo todo, entenderlo todo, disfrutarlo todo, descubrir secretos. In\u00fatil empe\u00f1o, desenfocada busca, porque una rosa es una rosa. Importa el estilo, la decisi\u00f3n de quemar los barcos y adentrarse en las selvas. C\u00f3mo contar m\u00e1s que el qu\u00e9. Pero s\u00f3lo los genios siguen con partitura la gran sinfon\u00eda, y oyen cada instrumento y todos a la vez. Y uno no es, obviamente, un genio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una generaci\u00f3n y sus herederos<\/strong><\/p>\n<p>Sumemos la reflexi\u00f3n \u00e9tica al retrato de una generaci\u00f3n desenga\u00f1ada, basada en una impostura. Unas cuantas parejas y alg\u00fan non, evocan derrotados \u201caquella cenas, las primeras, cuando los ni\u00f1os jugaban entre ellos y nosotros salv\u00e1bamos el mundo\u2026 todos cult\u00edsimos y list\u00edsimos y cag\u00e1ndonos en los \u00e9xitos de los que llam\u00e1bamos cad\u00e1veres ambulantes\u201d. Vuelven a encontrase todos, los amigos de toda la vida, a despotricar o a elogiar los vinos, ya que no, o s\u00f3lo falsamente, los libros. Tratando de reconstruir cada uno la primera imagen de los dem\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>Citas intempestivas, secretillos, envidias. La necesidad de reconocimiento y publicidad es infinita. Sobre todos los escritores: cu\u00e1ntos bolos provinciales, cu\u00e1ntas presentaciones con habituales desconocidos que olfatean vino y tapas\u2026 Cu\u00e1nto autoenga\u00f1o, cu\u00e1nta catalepsia absurda y muerte en vida. Doble vida, al servicio de la maquinaria editorial de promoci\u00f3n, avasalladora, mientras el periodismo cultural, cada d\u00eda menos relevante, queda al margen de disquisiciones morales. Les invade una sensaci\u00f3n de soledad radical, sin miedo y sin culpa, casi grata; el sabor de lo agridulce.<\/p>\n<p>Y luego, cuando todo sea intimidad a medias, de parejas y amantes, rencor y ansias de venganza, no soportar quien es cada cual, impostores advenedizos. Venciendo el malestar con exquisiteces filol\u00f3gicas, o recitando las leyes de la termodin\u00e1mica como un mantra. Y no habr\u00e1\u00a0 otra soluci\u00f3n que volver a la cotidianidad, retomar la rutina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Desfiles de personajes<\/strong><\/p>\n<p>Como es sabido, los profes, escritores, artistas, se sienten como grandes burgueses sin serlo apenas, lumpen agradecido. Las tertulias fulminan: \u201cque si ese era un mani\u00e1tico y el otro un egoc\u00e9ntrico, qui\u00e9nes iban a hablar, el m\u00e1s joven pontificaba, el m\u00e1s viejo pretend\u00eda una sensatez que ocultara su soberbia, el laureado sonre\u00eda con superioridad, y las mujeres escuchaban con aire d\u00f3cil de h\u00e1gase en mi seg\u00fan tu palabra\u201d.<\/p>\n<p>Todos son todos, un coro c\u00f3mplice y traidor. Entre rostros habituales en los suplementos culturales y la televisi\u00f3n, desfilan ellos y ellas, sombras de hijos e hijas, desencuentros, ego\u00edsmos. Incomunicaci\u00f3n. Aquella ni\u00f1a expansiva y alegre \u201cse escond\u00eda al fondo o detr\u00e1s de la muchacha despectiva, tir\u00e1nica, ab\u00falica\u201d. O esa neur\u00f3tica inseguridad, atravesando los d\u00edas obnubilada, son\u00e1mbula. Dominio de mentes y corazones femeninos.<\/p>\n<p>El vate premiado al que llaman en broma el Genio, es estrella consumada en el pavoneo intelectual, la soberbia, que achaca a la menopausia las tonter\u00edas de su mujer y se empe\u00f1a en transformar en literatura lo que no puede controlar. Porque tiene, s\u00ed, envidiado por la tribu, cierto poder de repartir peque\u00f1os beneficios, cenar en buenos restaurantes en la compa\u00f1\u00eda de pintores de moda, cineastas y escritores de relumbr\u00f3n. Aunque hab\u00eda conservado sus gustos plebeyos: el pepitogrillo que pululaba por los desvanes del inconsciente lo insultaba sin misericordia. Qu\u00e9 iron\u00eda diab\u00f3lica, dormirse encima del diccionario de la RAE. Porque, los genios, ya se sabe, no cometen errores.<\/p>\n<p>Pron\u00fanciese Rodion sin acento, uno entre los dem\u00e1s, pero centro de atenci\u00f3n: \u201cun se\u00f1orito que camuflaba su clase social con disfraz de revolucionario\u201d; \u00c9l lo debe todo a su padre, su leve trabajo de periodista, analista de guiones de cine, corrector, como otras modestas canonj\u00edas, hasta su cinismo de falso h\u00e9roe de la izquierda. Crecido en atm\u00f3sfera laica, encuentra ex\u00f3ticos los fervores cat\u00f3licos de su abuela y a lo que no comprende le llama retru\u00e9cano, y duda, soberbio, si aceptar un enchufe en la obra social del banco. Y c\u00f3mo llena sus p\u00e1ginas Vita, la muchacha de rojo, con \u201cla fascinaci\u00f3n peque\u00f1oburguesa, ciega y ego\u00edsta de dos j\u00f3venes sometidos a las servidumbres de las hormonas\u201d.<\/p>\n<p>Y el obseso por su tebeoteca, sus compras por mercadillos y librer\u00edas, sus rese\u00f1as de c\u00f3mics, sus tebeos del a\u00f1o catap\u00fan, como <em>El Capit\u00e1n Coraje<\/em>, de Iranzo. Esa mezcla de tebeos y canciones con imitaciones de Joyce o, peor, de Cabrera Infante. Viejos vinilos, viejos prospectos de pel\u00edculas, viejos tebeos\u2026: superestructuras de la soledad<\/p>\n<p>\u201cYo, dice uno, solo hablo y escribo con frases hechas y refranes y anuncios\u201d\u2026 Qu\u00e9 grave es ver al est\u00fapido alardear de serlo; el orgullo del pelota oficial, el rollo mental sobre los amigos perdidos. Y es que, \u201cen las amistades hay categor\u00edas y adem\u00e1s sufren alzas y bajas como las acciones de bolsa\u201d. Pero, mirando al parque de Mar\u00eda Luisa (\u00bfo era el Trinity?) se es consciente de que ya \u201cno hay amigos como los viejos amigos.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Escenarios<\/strong><\/p>\n<p>No, no es Dubl\u00edn, esta ciudad llena de recovecos y recordatorios, sermones y pesadillas. Es Sevilla, una inmensa y eterna Sevilla, con todos sus lugares que llenan el espacio con s\u00f3lo ser citados en letan\u00eda, v\u00edrgenes y torres, restaurantes y palacios, recorridos por callejuelas del casco viejo, campos de f\u00fatbol. Las Setas, el nuevo emblema agridulce de la ciudad.<\/p>\n<p>Hay muchas citas reales adem\u00e1s, pr\u00f3ximas: la librer\u00eda Machado de Madrid, Luis Landero, Juan Cruz, una retrospectiva de Paula Rego y sobre todo Zaragoza, la cena en Casa Emilio donde \u201cse desga\u00f1itaron a gusto\u201d (ya no est\u00e1 F\u00e9lix Romeo) y pusieron a caldo la novela, brutal franqueza ma\u00f1a: \u201cHay que tener la piel de lija para sobrevivir a un homenaje en Zaragoza\u201d, La Matilde, Ant\u00f3n Castro, las librer\u00edas\u2026<\/p>\n<p>Moverse por la ciudad es beber, tomas caf\u00e9s, ir a restaurantes quien puede. Carteleras no muy apetitosas, que matan la obsesi\u00f3n por el cine. Testigos de la desolaci\u00f3n, les invade el fastidio, el rencor. Pero acaba ganando el gozo de vivir, \u201cla in\u00e9dita conexi\u00f3n con el carrusel feliz de la existencia\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Poco amor y bastante sexo<\/strong><\/p>\n<p>Domina el discurso el sexo rey, que a unos les da vida, a otros se la quita, y a otro qui\u00e9n sabe, \u201csi alguna vez ced\u00eda a la curiosidad, que no sent\u00eda, de acostarse con una mujer\u201d. Todos a la busca de un placer que anonade y demuestre \u201cqu\u00e9 leves y superficiales hab\u00edan sido los goces anteriores\u201d. Buscar la aceleraci\u00f3n er\u00f3tica.<\/p>\n<p>Las mujeres mandan, salvo excepciones moment\u00e1neas, ven a esos pardillos como fracasados perdularios, sometidos a\u00fan en su t\u00edmida lujuria a las leyes conyugales; en ocasiones, taciturnas, no esperan siquiera el placer, se acuestan con hombres como el que toma una cerveza en compa\u00f1\u00eda\u2026 Ellas parecen haber hallado, dionis\u00edacas, una p\u00f3cima eficaz para olvidar o transformar el pasado, borrar la palabra nostalgia y la palabra culpa\u2026 y se burlan de sus \u201cdios m\u00edo\u201d en el momento del orgasmo, siendo ateos.<\/p>\n<p>Ellos parecen destinados a descubrir la aberraci\u00f3n de la monogamia. La idea de convivir con otra, otro. El asombro de los pobres, \u201cde que el placer m\u00e1s grande que se le ha concedido al ser humano fuera accesible para ellos en la misma medida que para un multimillonario\u201d. Por eso, quiz\u00e1, el desconcierto de sentir que consumado el amor, no se consumaba el deseo. Pero a la vez, el miedo a la ternura, a la piedad, al m\u00ednimo goce f\u00edsico. El terror al declive: nada de importancia, cosas de la edad\u2026 Hasta el enfriamiento temido, la fecha de caducidad, cuando entre su cuerpo y el placer se alza un muro impenetrable de cenizas y sombras.<\/p>\n<p>Porque \u00bfhab\u00eda amor o s\u00f3lo se lo hac\u00eda? Ya lo dijo el irland\u00e9s: \u201cEl amor es un maldito fastidio, especialmente cuando tambi\u00e9n est\u00e1 unido a la lujuria.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Hechos, m\u00e1s all\u00e1 de pensamientos<\/strong><\/p>\n<p>El tiempo es otro de los muchos protagonistas. El marco temporal, a falta de lo que pase despu\u00e9s en epidemias y guerras, elecciones andaluzas o nuevas causas contra corruptos y prevaricadores, viene dado por \u201clos peligros de la indiferencia, el avance de la extrema derecha en Europa y tambi\u00e9n aqu\u00ed, la sensaci\u00f3n de injusticia por el rescate de los bancos que por su parte desahuciaban sin ambages a los miserables que no pagaban hipotecas de condiciones leoninas\u2026\u201d \u201cLa chusma\u201d en manifestaci\u00f3n que part\u00eda de san Telmo, con los miles de indignados. El aspecto de un neonazi con la cabeza rapada. Los cruces de caminos con elementos fascistas, violentos y llenos de odio. Limpiando el pasado de una p\u00e1tina de falsedades y autoenga\u00f1os. Confundiendo lo so\u00f1ado y lo vivido, que ven\u00edan a ser el mismo espanto.<\/p>\n<p>No se debe contar el meollo del relato; adem\u00e1s, el relato es el gran meollo, el mayor. Y ah\u00ed termin\u00f3 aquella cena de amigos y las cenas de amigos durante muchos a\u00f1os. Cuando los mejores amigos ya no son ni siquiera amigos. D\u00e1ndole vacaciones a la memoria.<\/p>\n<p>D\u00e9mosles la mano, Jaime, que no hay pasado ni futuro, todo fluye en un eterno presente. Por eso ellos vivieron y rieron y amaron y se fueron. Chapeau, Jos\u00e9 Mar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quienes somos, hace muchos a\u00f1os, devotos de la escritura de Jos\u00e9 Mar\u00eda Conget, esperamos la salida de un nuevo libro, como cuando lo hac\u00edan pel\u00edculas de Rohmer, exposiciones de Bayo o Cano, canciones de Labordeta. 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