Cultura y Sociedad - 23/03/10

José Antonio Labordeta, Doctor

Labordeta, Doctor, dibujo de Postigo en El Periódico

A mediodía del martes 23 de marzo, ha tenido lugar en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza la ceremonia de investidura de José Antonio Labordeta como Doctor Honoris Causa. Aunque a última hora, por algunas complicaciones de salud, no le ha sido posible asistir en persona, el acto se ha realizado como estaba previsto. Eloy Fernández Clemente, su padrino junto con Gonzalo M. Borrás Gualis, ha leído su elogio. Le ha representado su hija mayor, Ana, que ha recibido la medalla y diploma de manos del Rector Manuel López. Los asistentes han podido escuchar y ver a José Antonio en una pantalla. Al terminar, y tras cantar el himno universitario, “Gaudeamos igitur”, el coro ha entonado el “Himno a la Libertad”, de Labordeta, coreado por los asistentes con intensa emoción. Ha sido un día grande, hermoso, porque la Universidad ha sabido canalizar tanto afecto ciudadano, y a la vez triste, por la citada enfermedad, que deseamos y esperamos remonte nuestro tan querido amigo y presidente de este grupo editor, Andalán.

A continuación reproducimos diversos momentos del solemne acto y os animamos a uniros con vuestra voz a nuestra alegría por la distinción concedida a José Antonio.
Fotos: CSA Andalán.es

Ana Labordeta mostrando el título de Doctor Honoris Causa

Eloy Fernández Clemente pronunciando el elogio al doctorando

“José Antonio Labordeta es hoy posiblemente el aragonés más conocido y querido en nuestra Comunidad, y también fuera de ella, en España y muchos otros paises” […] ” A esos homenajes se añade hoy la concesión de este Doctorado Honoris Causa en el que nuestra Universidad interpreta y plasma la admiración y afecto de tantos miles de personas. Confiriéndole ese máximo galardón, le agradecemos cuanto es y significa, y mostramos a los demás que sí es profeta en esta su tierra, y en la Universidad sabemos reconocerlo” (Del elogio al Doctorando)

Los padrinos Gonzalo M. Borrás y Eloy Fernández Clemente entregando a Ana Labordeta el libro de la ciencia

José Antonio Labordeta pronunciando su dircurso en video ante los presentes

” Siempre me he considerado una persona afortunada, amigo de mis amigos, amante de este país que se llama Aragón y de sus gentes; y, en este preciso instante, con todo el torrente de recuerdos en mi memoria, creo sinceramente que soy feliz. Gracias a todos” (Final de la alocución de José Antonio Labordeta)

Sala del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

José Antonio, en casa, con un grupo de amigos

Un abrazo virtual a Labordeta

Gonzalo M. Borrás Gualis.

“Ya soy virtual”, me decía ayer José Antonio, todo alborozado, con su habitual humor socarrón, algo preocupado ante la grabación televisiva de su discurso de investidura “in absentia” como “doctor honoris causa” (muchos latines y más en la ceremonia) por nuestra Universidad de Zaragoza. “Ya soy virtual” en labios de Labordeta sonaba como un nuevo e inesperado logro que acababa de alcanzar, una nueva dimensión que le mantenía entre sorprendido y divertido.

La virtualidad, es decir, la ausencia forzada por el inoportuno contratiempo de su quebrantada salud actual, nos ha sido servida mediante su imagen y su palabra grabadas. La consecuencia más inmediata de esta virtualidad en la ceremonia académica es que José Antonio no ha podido recibir directamente los símbolos de su nueva condición de “doctor honoris causa”, que son el birrete, que no sólo le permite preceder a los demás sino que protege al sabio como el casco lo hace al guerrero, y el libro, para que encuentre los secretos de la ciencia y los guarde en lo más profundo de su corazón, junto con la nada desdeñable facultad para leer, entender e interpretar. Supongo que el asombro de Labordeta habrá sido mayúsculo ante regalos tan sorprendentes, que sólo la Universidad tiene potestad para otorgar. (Y que me disculpen quienes pensaban en los medios académicos que era más adecuada distinción para Labordeta la medalla de oro de la Universidad, que significa reconocimiento pero no otorga todos estos dones).

José Antonio los ha recibido virtualmente, por manos de su querida hija mayor Ana, que ha prometido y aceptado “in nómine mei patris”, fórmula de compromiso facilitada para la inesperada ausencia por nuestro insigne epigrafista Francisco Beltrán. Nosotros los padrinos, Eloy, el padrino principal, y el que firma, el padrino “pendant”, le hemos dado tras la entrega de los símbolos una abrazo a Ana, que era en efecto un abrazo virtual a Labordeta.

En ese momento he pensado que tal vez estábamos ya acostumbrados en exceso al Labordeta virtual, al que hemos visto tantas veces en los medios, en la televisión, en las series de “El país en la mochila”, en sus sonadas intervenciones en las Cortes españolas.

Y sin embargo, hoy, que es día de fiesta, el abrazo virtual nos ha sabido a poco porque te queremos presente entre nosotros, José Antonio.

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José Antonio, querido amigo, cuando la Universidad de Zaragoza sólo merece aplausos  recibe mi gratitud, entre otras muchas razones por el escepticismo somarda y tolerante  que presagia esperanzas y siempre sabes contagiar.

En tu interior, esta tierra, nuestra y de todos, nunca rebla.

Vicente Martínez Tejero

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El Canto a la libertad en el Paraninfo

Querido José Antonio:

Había terminado el himno universitario, el Gaudeamus igitur (despojado de la estrofa poco correcta, esa que habla de las mujeres), en el Paraninfo de nuestra Universidad, que relucía como en sus mejores momentos. Los catedráticos exhibían con solemnidad sus vestiduras académicas, dando un toque variado de color al recinto. Numerosas autoridades y representaciones no habían querido esta vez faltar a tu homenaje.

Dentro del estricto ritual del acto, se había escuchado ya la docta y cariñosa alocución de uno de tus padrinos, Eloy Fernández Clemente, habías pronunciado tu discurso en la distancia y tu hija Ana había recogido en tu nombre, dominando el escenario, el título de Doctor Honoris Causa, con  que te ha honrado y se ha honrado la Universidad de Zaragoza.

Y se entonó el Canto a la Libertad. Mientras, con emoción contenida, recordaba versos tantas veces cantados en otras circunstancias, no podía dejar de pensar sobre el significado de esa canción en ese lugar. Me pasaron por la cabeza letras de otras canciones tuyas de esa época, quizás menos famosas: “Caminaremos/ hasta el instante/ en que en la lluvia/ crezca la libertad…”; “Serenamente hablando/ quiero gritar/ que aquí está nuestro sitio/ y no en otro lugar”. Recordaba, no sé por qué, a Ramón Martí, que siempre se emocionaba y no podía dejar de llorar cuando llegabas a la estrofa: “También será posible/ que esa hermosa mañana/ ni tu ni yo ni el otro/ la lleguemos a ver/ pero habrá que forzarla para que pueda ser”- Y momentos como los vividos en el polideportivo de La Salle, en 1976, en aquel recital de los albores de la democracia, que tu narraste en “Con la voz a cuestas”: “Era emocionante ver, desde lo alto del estrado, a todos los viejos compañeros con las manos unidas, enfrentándose al temor de que de un momento a otro el aire se llenase de botes de humo, y de violencia”.

Pues, ya ves, ha sido posible cantar en tu honor el “Canto a la libertad” en el Paraninfo, entre la solemnidad oficial y académica. Aunque no estabas presente, ahí estaba tu sitio y muchos te sentíamos muy cerca y, tras tantos años de peregrinación, ha tenido que ser muy reconfortante para ti que tanta gente te demuestre públicamente su aprecio. Si el día del Pregón del Pilar pudiste sentir una vez más la adhesión del pueblo, hoy has merecido el respeto de los sabios. Aunque ya sé que todavía quisieras un mundo más justo y solidario, son muchos los años que has  luchado por la democracia y por la libertad. Hoy te lo ha reconocido nada menos que la Universidad. Y todos aquellos a quienes has ayudado con tu ejemplo a mantener vivos sentimientos y valores que nos hacen mejores personas, te debemos gratitud y cariño. Has acabado tu discurso diciendo: “con todo el torrente de recuerdos en mi memoria, creo sinceramente que soy feliz”.  Eso es ahora lo importante.

Enhorabuena y un fuerte abrazo, Ramón Salanova

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Querido José Antonio:

Eres el cuadragésimo quinto, nada menos, doctor honoris causa a cuya investidura asisto en la Universidad de Zaragoza. Entre los actos de investidura ha habido algunos sin apenas público, otros en que era muy numeroso (no más que en éste), ceremonias que han sido largas y otras breves, discursos pesados y amenos… Ha habido de todo, pero no ha habido ningún acto tan entrañable y tan emocionante como éste.

Gracias por haber aceptado este reconocimiento y gracias también a quienes te propusieron.

Un abrazo, Antonio Peiró

18 comments to José Antonio Labordeta, Doctor

  • Se nos ha ido una gran referente para esta tierra, yo diría que José Antonio ha sido el Joaquín Costa del siglo XX. Los aragoneses nos sentimos huerfanos. Con el tiempo veremos la gran figura y lo mucho que hemos perdido.

    UN ABRAZO JOSE ANTONIO, HASTA SIEMPRE AMIGO y ¡GRACIAS POR TODO COMPAÑERO!

    Jesús Molíns

  • jatiel

    Para nuestro querido José Antonio/abuelo:

    Siempre te recuerdo VIEJA…(y ya no puedo continuar…lloro).
    Has sabido tocar y poner a remojar las emociones. Gracias por todo.
    Nos da igual que te nombren doctor, docto o adicto… a los que caminamos por las calles de pueblos y ciudades te queremos por paseante, cantautor, poeta, mochilero y vocero nuestro en el parlamento.
    …A la mierda lo demás!! un gran abrazo de risas sin reprimir.
    Ana

  • Andalán

    Desde Jorcas nos envían este comentario:

    Labordeta y Jorcas. Para que nadie olvide.

    Estás con nosotros cada fiesta de agosto aunque desde hace diez años no hayas subido a este escenario que fue cambiando año tras año y haciéndose más grande mientras el pueblo se hacía más pequeño. Si aguantamos, si llevamos “la voz a cuestas” y continuamos sintiendo que “somos como los viejos árboles”, que “entre todos hay que levantar”, que está “en Jorcas, la eternidad” y hay que “plantar un árbol sobre la tierra yerma y ayudarlo a crecer” es porque recogimos en lo más hondo tus palabras hechas poemas grandes que todos entendemos y por eso crecen en el corazón, se aprenden, se comprenden y el “verso se hace hombre”.

    Si aún estamos bregando por estas tierras turolenses es porque un día se te ocurrió cantar la realidad de un tiempo y de un lugar llamado Aragón y viniste a este pueblo “de adrede” porque también lo era.

    Sin tus palabras y tu presencia seríamos otra cosa, tal vez, seguramente, muchas de las casas se habrían caído, muchos niños no hubieran venido y crecido en verano por estas calles – las mismas calles que vivieron otros aconteceres antaño- con una paradójica libertad, ni sus risas aliadas con tus palabras se habrían escondido entre las piedras guardando el rescoldo permanente de esperanza que nos empujaba hasta el siguiente agosto y así año tras año hasta este 2010.

    Te debemos 35 años de haber hecho el camino con el mismo trazado, ilusionados en el intento de levantar una tierra que, desde aquel 15 de agosto de 1975, puso “libertad”, emoción y pasión por ella.

    Tu árbol, materialmente y vegetalmente, estará a partir de este año creciendo en el pueblo de Jorcas.

    Hoy, como nunca, nos conmueve entonar el “Gaudeamus igitur” con los ojos brillantes y orgullosos de ver en ti reconocido al humanismo, de ver reivindicado el compromiso ciudadano y la solidaridad que representas. Hoy, como en tu toma de posesión en el Congreso, sentimos que contigo los ciudadanos estamos dignamente presentes y que nuestras altas instituciones se dignifican con tu presencia. Hoy pensamos que contigo en ellas, por fin está nuestra voz. Gracias desde lo más hondo de nuestro ser emocionado. Te esperamos como cada 15 de agosto con el entrañable abrazo colectivo que queremos darte otra vez en persona.

    Jorcas.

  • Cuando yo aún no existía, ya se sabía que José Antonio Labordeta era una persona de las buenas. Un día os conté que la primera vez que lo vi tenía yo por aquel entonces 6 meses y él cantaba en la puerta de mi casa. Claro, esto lo sé gracias a que tenemos en Jorcas a Lucía, que entonces era muy jovencita y que siempre ha tenido tiempo para enseñarnos recursos, apreciar cosas que de otra manera hubiéramos pasado por alto, y sin embargo son tan importantes…
    En Jorcas decidieron volver a hacer las fiestas de Agosto pero no tenían dinero, en realidad lo que querían hacer era poner el agua corriente en las casas porque allí el invierno es muy duro y las mujeres tenían que ir a fregar, lavar y a por agua al río o a las fuentes. Así que un día en el “Valencia Cinema” se anunció la actuación de José Antonio Labordeta, fueron a hablar con él y con él se fueron a tomar algo al barrio del Carmen. Cuando le contaron todo, José Antonio dijo: – “Voy a hablar con mi representante y a decirle que aunque tenga alguna actuación ese día, que la retrase porque iré a Jorcas”
    – “Espera”-le dijo Lucía- “porque no sabemos si podremos pagarte siquiera la gasolina”
    – “¿He hablado yo de dinero? No hace falta, ni me haría rico con él, ni seré más pobre sin él.- le contestó Labordeta.
    Así pues los del pueblo trabajaron muchísimo para preparar la fiesta y el día de la Virgen después de comer, llegó José Antonio Labordeta en su coche con un amigo periodista que se llamaba Luís Granell. En vez de entablado, tenía el remolque de un carro y allí se subió a cantar con su guitarra y un micrófono. El pueblo estaba lleno de gente que vino de los pueblos de alrededor: Allepuz, Aguilar, Camarillas, Cedrillas, y de más lejos.
    Aquel primer año Luis Granell se quedó a dormir en casa de Luis Vicente y Labordeta se quedó en casa de Lucía.
    Al año siguiente volvió y promocionó a Jorcas y a sus fiestas que según él eran “surrealistas, a la vanguardia” en contenidos, intenciones y objetivos a las de cualquier otro lugar. Así hasta el año 2000, por eso yo desde el balcón de mi casa, que está en la plaza de Jorcas lo vi con 6 meses cantar en la puerta de mi casa. Nunca quiso cobrar, lo único que pidió fue no tocar a las 5 de la tarde, a la hora de más calor.
    Labordeta y la Comisión de fiestas de entonces consiguieron que ser de Jorcas se convirtiera en “denominación de origen”.
    Ahora es doctor “Honoris Causa” por la Universidad de Zaragoza y le mando un gran abrazo de enhorabuena. Espero volver a verle pronto y dedicarle un homenaje al estilo de Jorcas.

  • Andalán

    GRACIAS, Gracias a todos,

    José Antonio Labordeta

  • […] This post was mentioned on Twitter by MN. MN said: Photo: Labordeta Doctor Honoris Causa. http://bit.ly/912Q3v ¡A sus pies maestro!. http://tumblr.com/xof7wf4u6 […]

  • Clemente Alonso Crespo

    Enhorabuena.
    Gracias, valiente, por toda una vida.
    Un abrazo, fuerte, de los que tú bien sabes.
    Clemente Alonso Crespo.-

  • Candido

    Labordeta: Felicidades por tu Doctorado, que te has ganado a pulso y sobre todo Gracias: Por tus canciones, por tu filosofía, por tu poesía y escritos, por ser Profesor, por tu pensamiento de Izquierdas, por dar a conocer Aragón en el mundo, por tu forma de ser Aragonés, por ser referente para mi generación, por tu Honestidad, por tu Ejemplo, por tus Militancias, por ser Diputado, por ser Libre, por ser Padrino y Referente del CP Labordeta donde te conocí, por tu lucha, por tu…
    Gracias Labordeta

    Te quiero
    Gema

  • Candido

    Somos. J.A. Labordeta

    Somos Somos Somos
    Como esos viejos árboles Como la humilde adoba Igual que nuestra tierra
    Batidos por el viento Que cubre contra el tiempo Suaves como la arcilla
    Que azota desde el mar La sombra del hogar Duros de roquedal

    Hemos Hemos Hemos
    Perdido compañeros Perdido nuestra historia Atravesado el tiempo
    Paisajes y esperanzas Canciones y caminos Dejando en los secanos
    En nuestro caminar En duro batallar Nuestra lucha total

    Vamos Vamos Vamos
    Hundiendo en las palabras A echar nuevas raíces A hacer con el futuro
    Las huellas de los labios Por campos y veredas Un canto a la esperanza
    Para poder besar Para poder andar Y poder encontrar

    Tiempos Tiempos Tiempos
    Futuros y anhelados Que traigan en su entraña Cubiertos con las manos
    De manos contra manos Esa gran utopía Los rostros y los labios
    Izando la Igualdad Que es la Fraternidad Que sueñan Libertad
    Somos como esos viejos árboles
    Para mi, es el himno ideal para Aragón. Habla de Somos, Hemos, Vamos y de lograr Tiempos de Igualdad, Fraternidad y Libertad. Y como bien dice Eduardo Paz tiene un soniquete que suena a Marcha-Himno que atufa. Yo no soy muy “Himnero” ni “Bandolero”, pero desde luego es el mejor y seguido a distancia Aragón, lo que pasa que este es además muy jodido de cantar.

  • Antonio Peiró

    Aunque suelo estar de acuerdo con Ángel Garcés, en esta ocasión tengo que discrepar. Por lo hecho de que el “Canto a la libertad” sea un himno internal e internacionalista, no por eso debe dejar de ser el himno de Aragón. Hay al menos dos precedentes que todos conocemos: durante muchos años, republicanos de todos los países, que carecían de un himno propio, coreaban “La Marsellesa”. Y “La Internacional” no dejó de ser un himno internacionalista cuando la Unión Soviética lo declaró oficial.

    Lo uno no quita lo otro.

  • AMS

    Enhorabuena José Antonio. Sin duda te mereces este reconocimiento como nadie. Tu trabajo, honradez y coherencia es un ejemplo para todos. La Universidad te honra y se honra a la vez al nombrarte “Doctor Honoris Causa”.Con tu nombramiento no solo la Universidad está de fiesta, lo está todo Aragón, aunque en el resto del Estado este acontecimiento histórico haya pasado, desgraciadamente, desapercibido. ¿Quienes son los provincianos?
    ¡Salud Abuelo!

  • Angel

    Estimados amigos, lamento discrepar de la propuesta para hacer del “canto a la libertad” el himno de Aragón. Existen, al menos, dos canciones de Labordeta que serían más apropiadas, “somos” y, por supuesto, “Aragón”. El canto a la libertad es un himno internacional e internacionalista. Creo haber leído en este mismo blog que fue coreado en el acto de homenaje a Ellacuría y el resto de personas asesinadas por el ejército salvadoreño. Se cantará allí donde todavía exista un anhelo de libertad. Y lo seguiremos cantando en Aragón porque esa hermosa mañana tal vez nunca la lleguemos a ver. Por eso, no hay una canción tan “antioficial” en el repertorio de Labordeta. Y, sinceramente, vérsela cantar a Biel todo peripuesto en el día de Aragón me produciría urticaria. Aunque tampoco me hagáis mucho caso, dado que no soy muy partidario ni de himnos ni de banderas, Ángel Garcés

  • Querido amigo, la excelencia que perdió la Universidad de Zaragoza, ha empezado a recuperarla reconociendo la gran labor que haces por la cultura y difusión de Aragón por el mundo. A ver si nuestros dirigentes son capaces de entender, que el VERDADERO HIMNO de ARAGÓN se llama “CANTO A LA LIBERTAD”. ENHORABUENA, librepensante.

    Salud

  • Una vez más, pero ahora en un “local” solemne, se demostró que el verdadero y popular himno de Aragón es “El Canto a la Libertad”. Ver a tanta autoridad entonarlo, causaba perplejidad y alegría. ¡Por fin! Quiero desde aquí proponer con la máxima energía, una campaña para solicitar a la ciudadanía su adhesión a la propuesta:
    http://www.elhimnodearagoneselcantoalalibertad.
    web que debería crear este Andalán de Labordeta.
    Que ruede la bola de una puta vez!

  • Andalán

    Cuando se honra a personas honradas, cuando se distingue a personas distinguidas, quien honra y quien distingue, se honra a sí mismo. Eso, que no es poco, es lo que acaba de hacer la Universidad de Zaragoza al conceder el título de doctor Honoris Causa a José Antonio Labordeta. Si todo aspirante no ya a sabio, sino a ser pensante y reflexivo, debe comenzar por reconocer la escasísima importancia del ombligo propio, la Universidad, como conjunto de seres con aspiraciones al pensamiento y la reflexión, necesita demostrarse a sí misma y a la propia sociedad que el conocimiento, la reflexión y la trascendencia en y para la colectividad no son privativas de las cercas que delimitan los campus universitarios.

    No faltarán en un futuro muy cercano trabajos de investigación y Tesis Doctorales sobre la figura y actividad – tan variada, poliédrica y compleja como trascendente- de José Antonio Labordeta. Es posible que en la mayoría de esos trabajos no falte esta cita: la Universidad de su tierra –a propuesta de Facultades y Departamentos de sus tres provincias Teruel, Huesca y Zaragoza- le concedió el título de Doctor Honoris Causa.

    Enhorabuena a la Universidad, por no circunscribirse a sus ombligos, y muchas gracias, por todo, José Antonio.

    Salvador Romero

  • monty

    En estos tiempos en que las universidades han desprestigiado el doctorado honoris causa al concederlo a personajes que deberían volver al colegio para matricularse en educación para la ciudadanía, y que han ruborizado a más de un rector, la Universidad de Zaragoza ha puesto las cosas en su sitio, pues no hay persona, no solo en Aragón, sino en todo el estado, que merezca más esta distinción que José Antonio Labordeta, por su trayectoria personal, cultural, política, social…En fin, que, como dice el Abuelo, hoy todos creemos sinceramente que somos felices. Muchas gracias Labordeta, aún sin esta distinción ya estabas en nuestras vidas, en nuestras gargantas y en nuestros corazones.

  • Que José Antonio Labordeta era “doctor” lo sabíamos hace ya muchos años.

    La cuarta acepción de la palabra “doctor” del Diccionario de la RAE define: “4. m. y f. coloq. Médico, aunque no tenga el grado académico de doctor”. Que Labordeta era médico lo sabíamos porque, como define también ese Diccionario, se trata de persona que “profesa o ejerce la medicina” y la Medicina es, en su primera acepción (idem): “1. f. Ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano”.

    Labordeta, a lo largo y ancho de su vida, nos ha curado a muchos de muchas enfermedades de nuestro cuerpo y de bastantes más de nuestras almas. Con su humor, con su amor, con su forma de tratarnos, con su ejemplo, con sus propuestas artísticas, cívicas, políticas (y, en general, esdrújulas), ha sabido (seguramente precaviendo, esto es: a fuerza de “prevenir un riesgo, daño o peligro, para guardarse de él y evitarlo”), enfermedades que habían ya iniciado su curso en nosotros y que amenazaban con hacerse graves, crónicas, incurables.

    Quienes le debemos la salud a Labordeta nunca olvidaremos su generosa, cordial y sabia forma de curarnos.

    Hoy al levantar la vista, ¡Gaudeamus, igitur!

    Javier Delgado

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