Cultura y Sociedad - 08/05/20

¿Dónde se encuentra la escultura de Rallo Lahoz?

 

Francisco Rallo Lahoz. Fuente de un niño con un gran pez. 1969. Boceto en escayola, conservado por la familia del escultor.

En estos tiempos que nos ha tocado vivir, de confinamiento, pandemias y crisis económica. La cultura, como bien preciado del ser humano, ha pasado a un segundo plano en casi todos los aspectos, incluido el arte público. Hace unos días el periodista de Heraldo de Aragón, Mariano García,  se hacía eco de la desaparición de un conjunto escultórico, titulado Fuente de un niño con un pez, del artista turolense Francisco Rallo Lahoz, en la localidad de Caspe. Su hijo, el artista visual Paco Rallo Gómez, realizó una petición al ayuntamiento caspolino “el pasado 23 de enero  y por el momento no ha tenido respuesta”.  Al parecer  Paco Rallo “lleva un tiempo trabajando en el catálogo razonado de las obras de su padre, con vistas a una posible exposición (en 2024 se cumplirían 100 años de su nacimiento). Y fue en su labor de investigación cuando constató que la pieza ya no estaba en su emplazamiento original”. La familia del artista turolense, conserva un boceto  en escayola, firmado y fechado en el año 1969. El modelo se aprobó ese mismo año por parte del ayuntamiento caspolino, para su ubicación definitiva en la Plaza de la Estación, a una  escala mayor en piedra arenisca.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un poco de historia:

En el año 1970, en el Informe de la Comisión de Fomento, el responsable y Teniente de Alcalde-Presidente, Cándido Piazuelo Anós, dice lo siguiente: “En cuanto a jardines no podemos silenciar la atención prestada por el Excmo. Ayuntamiento a los de la Estación, remozándolos totalmente, e instalando en el centro de ellos una hermosa fuente luminosa, amén de zonas verdes y columpios para la gente menuda, causando todo el conjunto un gran impacto para el viajero que llega por ferrocarril a Caspe. Presupuesto total de las obras 150.000 pesetas”. Nueve años más tarde, Miguel Caballú, en su publicación Ruta urbana de Caspe, publica una foto de los Jardines de la Estación, en la que sigue la escultura en su misma ubicación. En la actualidad, la escultura Fuente de un niño y un gran pez, ni siquiera aparece en el catálogo online de Escultura Urbana en Aragón. La situación, cuando menos, es grave. Como afirma   Cristina Marín Chaves  en el periódico Bajo Aragón Digital: “Nadie sabe nada. Nadie dice nada. Los más mayores del lugar aún la recuerdan. Pero nada se sabe de su paradero, ni siquiera si sigue existiendo. Por ello se hace, si cabe, más importante conocer su paradero, saber en qué estado se encuentra y, si es posible, restaurarla y recuperarla”.

Fotograma, en el documental en 8mm, del Grupo Cultural Caspolino realizado por Ramón Negrié.

El escultor de almas:

Tierrabajino tenaz, aunque zaragozano de adopción, Francisco Rallo Lahoz siempre fue  un escultor realista. Su estética enlaza directamente con la de los artistas aragoneses José Bueno y Félix Burriel, su maestro, que rompieron la frialdad academicista del siglo XIX, para mostrar  conceptos propios de las vanguardias europeas. La obra de Rallo se fue desarrollando a lo largo de los años con una  pasión contenida, sin prisa pero sin pausa, desde aquel templo, que era el taller de la calle Madre Sacramento, establecimiento que  ha permanecido abierto durante medio siglo, referencia de la cultura zaragozana y de un oficio casi extinguido, como el de la tradición escultórica.  Francisco Rallo, a lo largo de su carrera,  compaginó el encargo público con el privado, haciendo ambas con absoluta coherencia y notable creatividad en una región como Aragón, difícil en el mundo del arte, por encontrarse en una posición marginal  con respectos a los circuitos más activos del arte español de la época. No obstante, sus obras en la capital aragonesa, han llegado  a convertirse en verdaderos símbolos de la ciudad del Ebro: el Caballito del Fotógrafo  de la Lonja (1991), la Fuente de los Niños con Peces de la Plaza del Pilar (1979) o Los Leones del Puente de Piedra (1990), entre otros.

Foto actual después de la reforma. Dónde están esas baldosas cuadradas estuvo la fuente redonda en cuyo centro estaba la escultura del niño y el pez.

Arte público, un patrimonio de todos:

 

En su libro  Arte Público en Aragón. Nuestro patrimonio colectivo al aire libre, el catedrático de Historia del Arte, Jesús Pedro Lorente, define así, lo que hoy se considera como  arte público “es un espejo en el que continuamente nos miramos todos al pasar y, en la medida en que refleja como somos/fuimos constituye una “imagen de marca” de cada barrio, pueblo o ciudad, comarca y territorio”. Al ser públicas, en cuanto a términos de propiedad y uso, estas esculturas, pinturas  o artes ornamentales, que se encuentran en nuestros espacios urbanos y naturales, no siempre han recibido el trato que merecían, ya sea por la calidad, o por su relevancia icónica. Si atendemos a la Ley 16/1985 de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español,  es asunto de todos, contribuir a su aprecio, disfrute social y protección.

 

 

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