Publicaciones - 03/07/10

Libros por las comarcas

 

Es algo ya muy sabido, en las últimas décadas, la vitalidad y el buen hacer en los centros comarcales de cultura. Muestras de ello, algunos botones: el libro misceláneo de escritos de Ignacio Micolau, director de la espléndida Biblioteca de Alcañiz, alma del Centro de Estudios Bajoaragoneses, que edita sus preciosas Cuestiones bajoaragonesas, llenas de erudición, finura y amor a la Tierra Baja.

Y como ese, otros, como el magnífico estudio de Serafín Aldecoa sobre La II República en Tierras del Jiloca, que se inicia recogiendo una expresión espontánea escuchada en Lechago: “!Y nosotros  que pensábamos que aquí no había pasado nada!”. Había pasado mucho, y Aldecoa lo recoge y explica muy bien.

La revista Rujiar, del Centro de Estudios del Bajo martín, salió con fecha 2009 y nos acaba de llegar. Un bloque monográfico de biografías de personas de la comarca (del líder obrero Matías Pastor y el promotor León Cappa a Laín y M. Laborda), un par de artículos de investigación y un precioso relato de Cándido Marquesán (coordinador de la publicación), se ven sucedidos por el correspondiente Boletín Lainiano, tan extenso, pleno de aciertos y cuidados, que casi adquiere entidad propia. La apuesta de los comarcanos por esa gran figura cultural aragonesa ha sido un indudable acierto.

Primero fue Híjar, precisamente, y luego ha sido Épila, donde se han reunido los estudiosos del gran legado histórico, documental, de esa casa, liderados siempre por la excelente estudiosa que es María José Casaus Ballester: El Condado de Aranda y la nobleza española del Antiguo Régimen (IFC) recoge actas de ese encuentro de fines de 2008. Una docena de ponencias de gran atractivo e interés.

En fin, las ya muy prestigiadas “Ediciones de la Biblioteca” del Instituto Pablo Serrano de Andorra, acaban de sacar el tercero de sus primorosos libritos, realizados por un equipo de media docena de personas, reflejo de una tarea docente que es a la vez investigadora y difusora. Lo hace ahora con un tema tan importante como confusamente transmitido por la (mala) Historia: La Semana Trágica. Un buen servicio, no sólo a sus estudiantes, sino a toda la comunidad educativa y cultural.

 

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