Cultura y Sociedad - 27/03/12

Una cruda representación escultórica del drama de la Pasión: “Compianto sul Cristo morto”

Próxima la Semana Santa, un comentario sobre una especial obra de arte relacionada con el tema: en BOLONIA, en la Iglesia de Santa Maria della Vita, se encuentra un grupo escultórico que llama la atención y destaca por la violenta expresividad y la audacia formal con que se representa el dolor por la muerte de Cristo. Se trata del “Compianto sul Cristo morto” (Llanto sobre Cristo muerto), de Niccoló dell’Arca.

La iglesia de Santa María Della Vita está situada en la Vía Clavature, número 10, muy cerca de la plaza Mayor de Bolonia. Es el más importante ejemplo del barroco boloñés, enclavada entre las edificaciones limítrofes y cuya cúpula asoma sobre los tejados. El grupo escultórico está situado al fondo de la iglesia, en un espacio a la derecha del altar mayor.

El “Compianto sul Cristo morto” es un grupo de seis figuras que rodean el cuerpo yacente de Cristo. Su material es la terracota, arcilla modelada y endurecida al horno, y han perdido el colorido que tuvieron originalmente, aunque guardan algunos restos de policromía. No se sabe cuál era la colocación inicial de las figuras.

Su autor, Niccoló dell’Arca (c. 1435-Bolonia, 1494) fue un escultor italiano afincado en Bolonia. Su mayor fama la debe a la primorosa Arca de Santo Domingo, situada en la Basílica dedicada al santo en la misma ciudad, que guarda sus restos, obra que le valió su sobrenombre.

En el conjunto escultórico, mientras que los hombres (José de Arimatea y San Juan) muestran un dolor contenido, las cuatro mujeres (María Salomé, la Virgen, María de Cleofás y María Magdalena), especialmente estas dos últimas, muestran su horror sin paliativos. Los gestos crispados e histéricos, las manos engarfiadas, las bocas abiertas en grito, los pliegues de los vestidos, todo muestra la magnitud de su angustia. Su realismo resulta impactante; como “grito de piedra” lo definió Gabriele D’Annunzio.

La imaginería religiosa nos tiene acostumbrados a representar las escenas y el dolor de la pasión de Cristo con figuras doloridas, pero que mantienen una serenidad y una estética impregnada de dulzura y de armonía en su figuración plástica. Las imágenes de Cristo,  de la Virgen, de San Juan, de María Magdalena, se presentan idealizadas, sin desgarro. La Virgen madre (en sus diversas advocaciones, con los apelativos de Dolorosa, de las Angustias, de la Piedad, de la Amargura, de la Soledad) aparece triste y sufriente pero siempre bella, con majestuosidad y ricos ropajes. Incluso sus lágrimas son de cristal o de perlas.

Es por ese contraste, al tiempo que por su valor artístico, que al viajero curioso le llama especialmente la atención el grupo escultórico que comentamos, que merece la pena visitar en un recorrido por Bolonia.

Fotografías de Mary Ann Sullivan

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