Política - 16/10/14

Solidaritat Catalana

El movimiento político unitario conocido como Solidaritat Catalana fue impulsado por grupos y partidos catalanistas en 1906 como respuesta a los hechos del “Cu-Cut!” y a la Ley de Jurisdicciones. La Solidaritat estaba presidida por Nicolás Salmerón e integraba a la Lliga Regionalista, el Centre Nacional Republicà, la Unió Catalanista, los carlistas, republicanos federales, independientes y una parte de Unió Republicana. Los radicales de Lerroux se mantuvieron al margen. Las organizaciones obreras crearon la Solidaritad Obrera en 1907 como alternativa de clase a la Solidaritat Catalana, considerada burguesa y nacionalista.

Las elecciones provinciales y legislativas de 1907 dieron un carácter de coalición al movimiento y sirvieron para definir unas bases en el conocido como programa del Tívoli. Este programa recogía la doctrina formulada por Enric Prat de la Riba en La nacionalitat catalana, donde afirmaba la voluntad nacionalista de Catalunya y la posición regionalista en España, defendiendo que esa voluntad nacionalista tuviera influencia en el Estado. Además, en el programa se exigía la derogación de la Ley de Jurisdicciones y se presentaban, pero con menos precisión, aspectos culturales, de dignificación del sufragio y mejoras económicas.

 

Nicolás-Salmerón 1907 foto: Pisaroi - La Esquella de la Torratxa, Barcelona, 19.4.1907 num. 1477

Nicolás-Salmerón 1907 foto: Pisaroi – La Esquella de la Torratxa, Barcelona, 19.4.1907 num. 1477

 

El éxito de las candidaturas de la Solidaritat fue total: 41 escaños de los 44 a los que tenía derecho Cataluña, y la participación llegó al 67%. Pero la actividad parlamentaria de los diputados solidarios no sería tan fluida como se pensaba dada la hegemonía que pretendía la Lliga en su estrategia política en Madrid. El posibilismo de la Lliga, la aceptación del voto corporativo en el proyecto de reforma de la Ley de Administración local de Maura y el clericalismo, reflejado en cuestiones presupuestarias del Ayuntamiento de Barcelona, provocaron un claro distanciamiento de los republicanos y de los sectores más catalanistas y progresistas de la Solidaritat. Estos sectores acusaban a los regionalistas de mostrar muchas afinidades con los partidos dinásticos y de pretender integrarse en el sistema político central. En las elecciones parciales de Barcelona de 1908 los radicales de Lerroux derrotaron a la lista solidaria y en las municipales del año siguiente las formaciones antes integradas en la Solidaritat compitieron por separado. Los hechos de la Semana Trágica terminaron por liquidar la Solidaritat.

Incluimos el texto del Manifiesto fundacional de Solidaritat Catalana:

Catalanes :
Una ley, pensada para ahogar el potente ideal de libertad que con infinita variedad de matices y colores bulle en la opinión de Cataluña y que a su calor se refuerza y prepara para transformar y redimir a toda España, ha sido votada por el Parlamento y sancionada por la Corona. Todos hemos luchado para pararla. Vosotros, los que con la fuerza imperiosa de vuestra opinión individual habéis levantado esta irresistible ola de opinión colectiva, nervio de los pueblos vivos. Y también nosotros, los que os convocamos en Gerona para iniciar esta fuerte campaña y, depositarios de vuestra confianza, hemos seguido fomentándola con la autoridad moral que habíamos recibido de vosotros. Pero vosotros y nosotros hubiéramos tenido que contentarnos con la condenación platónica del proyecto; no hubiéramos podido interrumpirlo, desenmascararlo, embestirlo allí donde la oposición es eficaz y la lucha susceptible de victoria, sin la acción fecunda y resuelta de hombres eminentes que han hecho llegar a las Cortes los latidos del pensamiento de Cataluña. Ellos son los verdaderos héroes de la jornada. Por su voz y su esfuerzo, Cataluña ha dado a conocer a los poderes del Estado y a los ciudadanos de toda España el estallido presente de su voluntad ; por su voz y su esfuerzo, el proyecto de la nueva ley ha sido desnaturalizado y mutilado; por su voz y su esfuerzo, han caído deshechas las murallas de prejuicios y prevenciones que aislaban a Cataluña; y España entera ha podido contemplar, como una esperanza cierta de una redención próxima, al pueblo catalán luchando contra una ley para perseguir supuestos delitos de opinión: de la manera culta, intensa, viva. que se lucha en los grandes pueblos civilizados. La gloria de este triunfo de Cataluña es de ellos. A dársela, pues. Estemos todos, como todos hemos estado en la campaña. Unamos ahora los donativos, del mismo modo como ayer unimos los corazones en la protesta, y esparzamos en una edición inmensa por toda España las palabras vibrantes de los luchadores. Invitemos a honrar a nuestra tierra a los diputados de fuera que con su representación y su elocuencia respondieron al llamamiento de Cataluña y juntos con nuestros diputados congreguémoslos a recibir, en manifestación grandiosa, el homenaje público de agradecimiento de todos los catalanes, de todas las ideas, partidos, escuelas y estamentos. Es así como los pueblos crecen y se elevan; así, poniéndose con todo su peso en las empresas superiores colectivas y sintiendo fuertemente la solidaridad en las horas de crisis y peligro. Este es el camino abierto a la vitalidad potente de Cataluña. Siguiéndolo con decisión, la voluntad catalana hará salir de las ruinas del presente una España nueva, en la que los pueblos, en viva hermandad, gozarán de prosperidad, cultura y libertad. Por eso os llamamos de nuevo los iniciadores de Solidaridad Catalana, seguros hoy como ayer de vuestro concurso y de vuestro entusiasmo.”
Barcelona, marzo de 1906.

Duque de Solferino.- José Roca y Roca.- Francisco Cambó.- José María Valls y Ribot.- Domingo Martí y Juli .- Jaime Carner -Miguel Junyent .-  Amadeo Hurtado.

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