13/03/2010

Un paso más en pos de una ciudad sostenible

Vivir en una ciudad amable, bien armonizada, con buenos equipamientos y servicios, y sobre todo dotada de unos transportes públicos que cubran lo más ampliamente posible todas las necesidades de sus ciudadanos, es una de las mayores aspiraciones que una ciudad moderna, “amable” y sostenible debe de tener.

Calles en Zaragoza (Foto: Primo Romero)

Por eso cuando desde el Ayuntamiento de Zaragoza, ciudad inmersa desde hace años en una vorágine de obras, arreglos y zanjas mil, se toman decisiones como la de la implantación del carril bici, se apuesta por el tranvía o se decide limitar a solo 30 km/h la circulación por las vías de un solo sentido en nuestra ciudad, no podemos por menos que felicitar al Ayuntamiento y a la Concejala Carmen Dueso.

Y esta última medida ayudará, y mucho, a que la circulación por Zaragoza sea más fluida y sobre todo contribuirá a su pacificación. Pero también servirá, y esto no es un asunto menor y carente de importancia a que disminuya la siniestralidad en las calles de zaragozanas.

“Stop Accidentes”, como no podía ser de otra manera, no ha tardado en saludar la decisión. En opinión de su representante, Miguel A. Bernal, dicha medida se califica de “muy positiva”.

Una menor velocidad del tráfico en nuestras calles redundará  en una mejor convivencia entre automovilistas, peatones y ciclistas. No es por tanto ésta una medida que deba ser tomada como un capricho más de nuestro Ayuntamiento. Los ciudadanos debemos aspirar como poco a vivir en una ciudad “amable”, compacta y en la que los sufridos ciudadanos no sucumban a los dictados de un tráfico caótico y peligroso.

Esperemos pues que ésta sea una medida complementaria a la implantación y puesta en marcha del tranvía, el carril bici o la siempre demorada propuesta del cierre del Casco Histórico-Distrito Centro al tráfico rodado y su peatonalización. Un paso más para acercarnos a ese modelo de ciudad europea, de la que realmente podamos sentirnos orgullosos a la vez que la mostremos como ejemplo de ciudad sostenible y humanizada para otras ciudades españolas e incluso europeas.