Historia y Política - 03/01/22

La opinión de Charles Malato sobre Louise Michel

Al morir en enero de 1905, Charles Malato escribió un artículo en su homenaje, que La Revista Blanca publicó en su número del 15 de enero de ese año. Nos interesa recordar en este nuevo artículo la opinión del escritor anarquista francés de origen italiano sobre esta figura femenina capital en la historia del anarquismo.

Malato consideraba que Louise Michel quedaría para los historiadores como la “encarnación más admirable de una época batalladora y sentimental”. El intelectual anarquista consideraba que, aunque en esa época en la que luchó Michel, seguramente refiriéndose a la de de la Comuna, había teorías e ideas, se caracterizó más por la que denominó “pasión heroica”, y sus protagonistas vivían más con el corazón con el cerebro. Y por es

Retrato de Louise Michel (ctxt, Autor desconocido)

o, en su opinión, “anarquista” significaba antes, especialmente, “hombre de acción” (imaginamos que también “mujer de acción”), mientras que cuando escribía el artículo a comienzos del siglo XX, venía a significar “un hombre de hondas discusiones”, al menos en Francia.

Louise Michel tenía, siempre según nuestro autor, un “concepto sintético” de un mundo mejor, idealizado por una mente de poeta. Se habría caracterizado por su falta de dogmatismo e intolerancia, siendo, por consiguiente, verdaderamente libertaria, admitiendo en los demás el derecho a no sentir ni pensar como ella en cualquier cuestión. La intransigencia quedaba reservada para la batalla, para el momento en el que ya no había discusión, sino que había que “vencer a toda costa o morir”.

Para Malato, Michel siempre fue una especie de gran artista romántica en su vida de revolucionaria, una amante del color, el ritmo y la belleza del gesto. Había sido música, dibujante y hasta poeta, siendo en todas las facetas una mujer de “incontestable originalidad”. En todo caso, para Malato su poesía más sublime tenía que ver con su vida misma.

En su época de institutriz en el París del final del Segundo Imperio, Michel había considerado que en la república podían triunfar los ideales de libertad, igualdad y fraternidad humanas. Pero luego, cuando Malato consideraba que se habían apoderado de ella los que denominaba los “profesionales de la política”, y se había convertido en una simple continuación del régimen imperial, Michel decidió adoptar la anarquía.

Del entusiasmo poético pasó al de la lucha, se ligó a los revolucionarios, principalmente los blanquistas, desarrollando una intensa acción en la Comuna. En su deportación, en la Nueva Caledonia, Malato afirmaba que siguió dando pruebas de su carácter indomable frente a los guardias, mientras que demostró una gran abnegación hacia sus compañeros. Y en ese confinamiento regresaría a su trabajo de profesora, enseñando a los niños de los deportados, los colonos y los nativos.

Michel continuó derrochando energía a su vuelta a Francia, quedando como un símbolo en aquella acción en marzo de 1883 cuando marchó al frente de los manifestantes en la Plaza de los Inválidos portando la bandera negra.

Libertada de su condena, por la que no quiso ser indultada, regresó al compromiso, y es cuando sufrió un atentado muy grave. En la víspera del primero de mayo de 1890 regresaría a la cárcel, y al salir marcharía a Inglaterra, aunque volvería a Francia en muchas ocasiones para realizar propaganda.

“¡Qué tal vida sea un ejemplo para la generación presente y las del porvenir!”

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