19/02/2022

En la muerte de Luís Granell

Cerrada temporalmente esta ventana, para dejar espacio y tiempo a la preparación de nuestro 50 aniversario (en la que Luis estaba tan ilusionado), saltamos cierres y normas para recordarle, tras un mes largo de espera por un accidente gravísimo en su querido Pirineo.

 

 

Retomamos cómo había escrito precisamente en este espacio en las muertes de Enrique Ortego, José Juan Chicón y José Antonio Biescas; su texto valioso en el libro colectivo “La España que fuimos”. La reseña de su último libro, y cómo nos habíamos hecho eco hace diez años del premio por toda su vida profesional en la Asociación de la Prensa, que había presidido eficaz y generosamente. Sirvan hoy para despedirle y sobrellevar esa tristeza:

En la última fiesta (aguada por la pésima situación profesional) la Asociación de Periodistas de Aragón ha premiado por toda su vida profesional a Luis Granell. Luis, geógrafo y periodista, fue un tiempo director de Andalán, presidente de la entonces Asociación de la Prensa, jefe de Prensa (1983-1987) y jefe del Servicio de Publicaciones de las Cortes de Aragón. Miembro del Consejo de la Fundación Ecología y Desarrollo, la representó en la creación de la Coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco), de la que fue portavoz de 1993 a 2004 y en la que sigue en activo. Autor o coordinador de numerosas publicaciones, coordinó y colaboró junto a Scouts de Aragón en la celebración del 50 aniversario del primer grupo scout en Zaragoza, el San Jorge, es conocido y querido en esos y otros medios por su gran capacidad intelectual y de trabajo, y por su bondad y amabilidad. Desde aquí le enviamos un cordialísimo abrazo y felicitación…(11—5-12)

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El nuevo libro de Luis Granell, geógrafo y periodista de larga y prestigiosa trayectoria revelado en los años del júbilo como un escritor de excelente estilo, extraordinaria documentación también, gran sensibilidad y estupenda memoria (el truco es el block). Regreso al Sáhara (Comuniter) relata, en una primera parte intensa, emocionante, los quince meses que allí pasó en servicio militar a comienzos de los 70, hace casi medio siglo. El mundo del Ejército y sus tics, la vida en El Aaiún –ciudad geométrica de 40.000 habitantes, diseñada por ingenieros-, la importancia del Casino Militar, el Zoco Viejo, las picardías de los allí nacidos para sobrevivir y ganar algo en aquella última colonia (llamada eufemísticamente “provincia”). Y “el primer recuerdo recuperado de aquel tiempo es el de la íntima, inútil negativa a perder mi condición de civil”. Entre otras novedades: primer viaje en avión, el cuartel (“miserables barracones rodeados por un murete de piedra, que en algunos lugares desaparecía bajo la arena de las dunas”; “no había duchas, tan sólo unos lavabos que únicamente podíamos utilizar los domingos. La higiene diaria se reducía a un baño en el mar”). En contraste, a punto de comenzar a explotar sus fosfatos, Bucráa era un poblado de considerables dimensiones, con agua, electricidad y comodidades inimaginables: la mayor instalación minera que jamás ha tenido España: liberalidades que el franquismo no tenía en la metrópoli. Y para ese chico díscolo pero reservado y prudente, “la lectura de Cuadernos y de los primeros números del recién nacido Andalán eran, aparte de las cartas de mis padres, mi único contacto con la vida anterior”.

Ya no era posible volver ahora, cuando controla el territorio abandonado por España el Marruecos regido por un corrupto apoyado por Estados Unidos. Cuarenta años después, en los que ocurren, resume Granell, “la lamentable forma como España salió en 1975 de la que había sido su colonia. Después, la guerra que el Frente Polisario libró con los ejércitos marroquí y mauritano que habían ocupado su país; la creación de la República Árabe Saharaui Democrática; el abandono por Mauritania, duramente castigada en la guerra…; el cambio de táctica de los marroquíes y la construcción del muro, plagado de minas…; el exilio de la mayor parte del pueblo saharaui; su asentamiento en los alrededores de Tinduf, en la hamada argelina; el acuerdo de alto el fuego de 1991; el tan reiterado como impune incumplimiento por Marruecos de las decisiones de Naciones Unidas…” Luis vuelve, por tanto, a otro mundo que reconstruye, desde su conocimiento y su cariño por él, descubriendo grandezas y miserias, generosidades y pillerías, en un cuadernos viajero que recuerda al maestro Leguineche. Una excelente colección de fotos ilustra como de buen periodista, la doble crónica.

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Por último, añadir el enlace a esta publicación llena de muestras cariño hacia Luis en Periodistas de Aragón: