Aragón, durante y después de la Guerra Civil, a través de sus fotografías
La Sala de Exposiciones del Palacio de Sástago, de la Diputación Provincial de Zaragoza, ofrece al visitante dos interesantes exposiciones fotográficas de dos prestigiosos fotógrafos. Marín Chivite (1900-1975) Fotografía de la Guerra Civil en Zaragoza, Jean Dieuzaide Por tierras de Aragón. Lo más importante de todo esto, es que las fotografías que forman estas dos exposiciones, también formarán parte, en breve, del patrimonio de la corporación aragonesa. Toda una alegría por el enriquecimiento del patrimonio artístico y cultural aragonés.
Talleres Mercier fue fundada en Zaragoza en 1877, pero con el nombre de Fundación Hierros Mercier. En un principio su actividad se dedicó a la elaboración de piezas de hierro y bronce, para la ornamentación de la ciudad como farolas, columnas y otros mobiliarios urbanos. Un álbum de fotografías, fechado en enero de 1917 y conservado en el archivo Mercier; muestra claramente como era la empresa en los años en que en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial, a lo largo de esas fotos, se muestra el proceso de fabricación de proyectiles. Cómo era el laboratorio, la bomba de inyección, el departamento de tornos, la sala de construcción de espoletas, la sala de pintura de proyectiles… Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, los fotógrafos españoles tomaron partido según sus ideales y el bando triunfante en donde ejercieron su profesión. En la Zaragoza sublevada, destacaron los fotógrafos Manuel Coyne Buil, Jalón Ángel, Gerardo Sancho, Marín Chivite, Francisco Martínez Gascón o José Heredia, por citar algunos de los que tomaron fotografías bélicas o de la actividad de retaguardia. Periódicos zaragozanos como Heraldo de Aragón o El Noticiero cubrieron gráficamente la guerra por el bando rebelde. En el lado republicano, Centelles o los miembros de la Unidad fotográfica de la Brigada Lincoln, que llegarían hasta el frente de Aragón buscando perpetuar todo lo que vieron. Grandes empresas zaragozanas del sector del metal que produjeron material de guerra, tenían por costumbre documentar fotográficamente su producción y sus actividades de la factoría, guardando celosamente estos documentos gráficos en los archivos de sus instalaciones. No está documentado quién fue el fotógrafo encargado de realizar el reportaje de estas documentaciones gráficas, pero se conocen especializaciones de fotógrafos profesionales capacitados para ello, como Cortés, Coyne, Mora, Willi Koch o la Casa Marín Chivite, serían las más apropiadas para estos cometidos. Algunas de ellas asumieron estos trabajos por herencia de la especialidad y del cliente, que les sobrevino tras el traspaso y regencia de sus nuevos gabinetes, otros en cambio, recibieron los encargos por amistad con los propios directivos de las empresas. Caso parecido se dio en la empresa Talleres Mercier, de la que ahora podemos admirar parte de su archivo, las fotografías que vemos son atribuidas a la Casa Marín Chivite, no significando que las realizase el propio fotógrafo, pues fue echo prisionero de guerra durante dos años, apenas unos meses después de iniciarse la sublevación, pero sí que sus empleados, prosiguieron el trabajo cotidiano. Téngase en cuenta, que para realizar las fotografías de armamento bélico, sería imprescindible hacerlo con el mayor secreto, algo que sí podía hacer la Casa Marín Chivite, por su afecto y adhesiones al bando sublevado.
Del conflicto bélico, pasaremos en la siguiente exposición, a otro periodo no menos difícil.
Por tierras de Aragón, es una selección de las mejores instantáneas fotográficas tomadas en nuestro territorio durante las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo XX por el gran fotógrafo francés Jean Dieuzaide. Dieuzaide es uno de los más significativos exponentes de la llamada escuela o movimiento denominado “fotografía humanista”. Surgida en Francia, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en donde se perseguía los valores de las grandes certezas humanas, junto a este fotógrafo aparecieron otros como Robert Doisneau, Willy Ronis o Henri Cartier- Bresson. Jean Dieuzaide no eligió a España, ella entró en su vida a través de los distintos encargos que le hicieron las editoriales. De 1951 a 1985. En 1951 la editorial Arthaud, le encarga las fotografías para un impresionante libro del profesor Jean Sermet: La España del Sur. Acompañado por su joven esposa Jacqueline, cruzará en coche los Pirineos. Zaragoza es su primera etapa, aunque no fuese el tema, la Catedral del Pilar, merecería una fotografía con el Ebro en primer plano. En 1953, el éxito de ese primer libro, impulsaría al editor, emprender un nuevo proyecto que trataría esta vez, de La España del Levante. Una vez más, Dieuzaide, volverá a cruzar los Pirineos, siendo Aragón, su primer destino. En Daroca, fotografiará, de manera casual, a un hombre que pasea a su perro a lomos de un burro y les da de beber en la fuente. En Teruel, realizará dos fotografías rápidas de las torres mudéjares y de las tumbas de los amantes. Esta vez para la editorial Braun, se le encargará ilustrar una gran obra sobre La España Románica, llevándole inevitablemente por Aragón, de nuevo, para fotografiar las pequeñas iglesias de alrededor de Jaca, el Monasterio de Veruela o el Claustro de San Juan de la Peña. El Santa Cruz de la Seros, tomaría una serie de fotografías sobre una familia del pueblo que han pasado a formar parte de las grandes imágenes de su obra. El centenar de fotografías que componen la muestra, que recorren las tres provincias aragonesas, están repletas de información que nos habla de nuestra gente, de nuestras costumbres, y nos recuerdas como éramos, gracias a la atenta e inteligente mirada de Jean Dieuzaide. Una ocasión única para encontrarnos con nuestro pasado y para que los más jóvenes conozcan un testimonio visual de una época que les queda muy lejana en el tiempo.
Para saber más:
– Jean Dieuzaide. Por tierras de Aragón, 27/07-19/09/10.
– Fotografía de la Guerra Civil en Zaragoza. Los talleres Mercier, fábrica de municiones (1936-1939), 28/07-19/09/10.
