03/05/2017

35 años de Autonomía: ¿ilusión, decepción?

El 26 de abril –todavía fresca la celebración del día de Aragón— en la Fundación Giménez Abad, dentro de su ciclo de diálogos sobre organización territorial, se dedicó una sesión al tema del título. Como ponente el periodista Conrad Blásquiz, autor del libro “Aragón, de la ilusión a la decepción. ¿La Autonomía en crisis?”.

conrad_blasquizEn ese libro, que servía de punto de partida para el diálogo, Conrad Blásquiz, periodista buen conocedor de las peripecias de la política aragonesa, pasa revista a los avatares de nuestra autonomía desde la aprobación del Estatuto de 1982 hasta 2014. Con un estilo claro y ágil, a lo largo de sus 222 páginas, nos recuerda, seleccionando los datos más reveladores, muchos momentos y acontecimientos que nos han llevado hasta aquí y ahora: los distintos gobiernos autonómicos; el “gomarcazo”; el asesinato de Manuel Giménez Abad; el agua como fuente inagotable de conflicto; las relaciones con Cataluña; los proyectos más espectaculares o problemáticos (la Expo 2008, Motorland, los intentos olímpicos, Gran Scala, el Rubbiatrón, el Teatro Fleta…). Lo que finalmente lleva a plantear la pregunta que sirve de subtítulo al libro.

Acompañaban a Conrad Blásquiz otros dos periodistas, Concha Monserrat y Eduardo Bayona, con gran conocimiento y experiencia sobre la realidad aragonesa, que completaron datos y dudas sobre el momento actual de nuestra Autonomía. Y en el coloquio abierto que siguió se intercambiaron opiniones diversas. A pesar de la dificultad que tiene resumir el debate, podríamos concluir que existe una opinión casi unánime que entiende que la Autonomía ha sido útil y provechosa para Aragón, aun con las limitaciones que derivan de su insuficiente financiación y de la legislación básica estatal; que se aprecia que la fuerza de la ilusión e identidad que debiera darle vida ha sufrido una evolución decreciente, consecuencia de los problemas reales acuciantes de esta época de cambios. Y que, junto a todo ello –pese a los discursos escuchados estos días de la festividad de San Jorge– se echa en falta hoy un proyecto político para Aragón y un liderazgo político suficiente que lo difunda y respalde.