Política - 07/03/18

Breve conversación sobre la Italia en llamas

Nuestra amiga la profesora de la Universidad de Padua Donatella Pini, nos escribe consternada por la situación en su país tras las elecciones del domingo 4 de marzo. Transcribimos sus mensajes y nuestras respuestas:

–“Hoy tocan en Italia las campanas de la derrota. Una derrota que nadie imaginaba que iba a ser tan grande. Se ha desmoronado todo lo que se había construido a partir de 1945. Y no sé dónde esto va a parar. Día nefasto.”

–“En efecto, querida Donatella (le respondemos el lunes): Como aquí la prensa cierra muy pronto, nada dice aún, así que me he dirigido al ordenador para ver resultados y, antes he encontrado tu correo, consternada. Es un palo tremendo, que está invadiendo Europa, este de los populismos y extremas derechas.  Quizá las izquierdas no supieron hacerlo bien, educar y explicar, aplicar medidas sociales, dejarse de tanta política de salón y tanta pelea interna, sin unidad. Luego, he ido a la prensa italiana, que sale de modo parecido en todas partes. Deprimente. Tampoco Europa, creo yo, ha hecho (Consejo, Banca, Parlamento, etc.) mucho por ganar a los euroescépticos, sino lo contrario, aumentar su número. Qué malos políticos tenemos. ¿Los que nos merecemos? No, peores. Sigamos en contacto y veamos cómo evoluciona todo, con pocas esperanzas, claro. “

–“Sí, tienes razón en cuanto a la izquierda. Porque las derechas hacen su “oficio” como lo han hecho siempre y cada día mejor, aprovechando la incultura creciente y la mirada cada vez más corta apuntada hacia el interés inmediato. La “izquierda”, en cambio, no ha hecho su oficio:  ha hecho prevalecer las envidias internas y los rencores, la rivalidad y el caciquismo, sin respetar el turno al que debe someterse el que se ha equivocado y ha gestionado mal  la política cuando estaba en sus manos. Hay personas que nunca se han marchado y quieren seguir prevaleciendo sin reconocer el derecho a dictar la línea a los que presentan una alternativa concreta. En cambio, los “jóvenes” no han querido entender el sentido de la palabra Izquierda y se han portado como la antigua Democrazia Cristiana. De modo que han prevalecido dos actitudes: una ajena a escuchar la voz y las necesidades de la gente, otra demasiado dispuesta a conceder espacio a la corrupción, al populismo, a la incultura  con tal de poder ganar. Con el resultado de ir todos hacia el abismo. Se ha oscurecido el respeto a las instituciones: todos, derecha e izquierda, consideran el poder político como suyo propio sin reconocer que las instituciones democráticas son un patrimonio común. El único bien que seguimos teniendo es la constitución que escribieron los “padres” republicanos nada más acabar la segunda querra mundial. Y que ha seguido en pie a pesar de todo y de todos. Pero… ¿hasta cuándo? Mientras tanto, Europa se aleja cada vez más, prevalece el odio hacia el inmigrado, un odio miope que no puede sino encaminar los ánimos a la discriminación y al fascismo, tan presente todavía en todos… Así estamos ahora en Italia, muy divididos y amargados. Seguiremos hablando.

–“Sí, amiga Donatella, establezcamos un debate sobre el tema, que intervenga, si lo desean, nuestros lectores en la página de Facebook, que pensemos en lo gravísimo que está pasando en una Europa absolutamente deprimida y descreída de la democracia que nos han falsificado…”

 

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