Laboral - 01/03/20

Hacer huelgas en los años 2020 me parece prehistórico, inculto y, como ya he dicho, criminal.

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¡Vaya frasecita! No me la invento. Acabo de leerla en un artículo de hoy mismo, 1 de marzo de 2020 de título escueto, Protestando, publicado en La Vanguardia, un periódico de derechas, pero serio, cuyo autor es Pedro Nueno.

Este caballero tiene un curriculum extraordinario.  Impresiona. Acongoja.  Según la página Web de BUSINESS SCHOLL University of Navarra: Arquitecto Técnico, Ingeniero Industrial y Doctor en Administración de Empresas por la Universidad de Harvard. Profesor del Departamento de Iniciativa Emprendedora del IESE. Fundador y es actualmente presidente Honorario de la China Europe International Business School (CEIBS), escuela líder de dirección de empresas en Asia, con sedes en Shanghai, Beijing, Shenzhen, Accra, Zurich. Durante seis años (2005-2011) formó parte del Visiting Committee de la Harvard Business School. Ha sido miembro del Consejo de muchas empresas en España, Estados Unidos y otros países. Fue fundador de Finaves, el fondo de capital de riesgo basado en el IESE que ha impulsado más de 40 empresas con más de 3000 puestos de trabajo directo en total. Sus áreas de interés comprenden la iniciativa emprendedora, la creación de nuevas empresas, la gestión global, la dirección de tecnologías e innovación. Es autor de 22 libros traducidos a diferentes idiomas, sobre temas de reestructuración, innovación e iniciativa emprendedora. Ha recibido numerosas distinciones como la Cruz de San Jorge (2003), el Outstanding Contribution Award del Gobierno de China (2014), la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica (2015). En 2016 fue nombrado Miembro de Honor del Consejo Superior de Doctores y Doctores Honoris Causa por su labor académica y empresarial y en 2019 fue investido como Académico Numerario de la Real Academia Europea de Doctores.

Vamos un bagaje impresionante. Sobre sus méritos  quiero detenerme en dos distinciones de carácter público.  La Cruz de San Jorge (2003) por parte de la Generalitat, que se la entregó Jordi Pujol. Tal distinción anual se otorga a aquellas personas y entidades sociales que «por sus méritos, hayan prestado servicios destacados a Catalunya en la defensa de su identidad especialmente en el plano cívico y cultural». Es una de las máximas distinciones que otorga la Generalidad de Cataluña.

Y la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica (2015).  Los Grados de la Real Orden de Isabel la Católica son los siguientes: Collar, Gran Cruz, Encomienda de Número, Encomienda, Cruz de Oficial, Cruz, Cruz de Plata, Medalla de Plata, Medalla de Bronce. (Para personas jurídicas: Corbata o la Placa de Honor). Se ha quedado en Encomienda de Número, parece que son más importantes  el Collar y la Gran Cruz.

Y este caballero con ese curriculum y esa preparación académica  se permite el lujo de escribir un artículo expresando las siguientes perlas. De verdad, que no me invento nada. Ahí van: La mejor manera de resolver problemas es negociando con todos los datos sobre la mesa, pero negociando con las personas implicadas en el problema… Desde la perspectiva de casos empresariales que viví como consejero o asesor, recuerdo, con afecto, algunos en que debí llevar la negociación con líderes de CC.OO. y de UGT. Es cierto que nunca les planteé una mentira. Explicaba claramente la situación, con números detallados. No era nada fácil porque aquellos líderes sindicales no sabían mucho de finanzas, pero bien explicado lo entendían. Cuando veían que la situación no tenía remedio y que por razones que no eran caprichos de los propietarios de la empresa sino necesarias para que la empresa pudiese tener futuro, aceptaban los ajustes…. Hacer huelgas en los años 2020 me parece prehistórico, inculto y, como ya he dicho, criminal. 

Supongo que sabrá que la huelga es un instrumento en manos de los trabajadores para defender sus derechos laborales, cada vez más debilitados. Por eso, se permite decir semejantes palabras. Las élites económicas andan muy crecidas.

No obstante, conviene recordar a estas élites:

Artículo 28 de nuestra Constitución

  1. Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos. La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elección, así como el derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a fundar organizaciones sindicales internacionales o a afiliarse a las mismas. Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato.
  2. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad.

Según Raúl Canosa Usera, Profesor titular. Universidad Complutense, como era lógico, ninguna de nuestras Constituciones históricas, salvo la de 1931, reconocieron la libertad sindical, y la de la Segunda República lo hizo sucintamente en el artículo 39, proclamándola junto con el derecho de asociación y exigiendo la inscripción de los sindicatos en el registro correspondiente. Sin embargo, es en 1978 la primera vez que una Constitución española proclama el derecho de huelga, que no aparece ni en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de 10 de diciembre de 1948, ni en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 19 de diciembre de 1966, ni en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, de 4 de noviembre de 1950. Sí lo hallamos en el artículo 8.1 d) de Pacto Internacional de Derechos Sociales, Económicos y Culturales, de 19 de diciembre de 1966, así como en el artículo 6.4º de la Carta Social Europea, de 18 de octubre de 1961. En este contexto normativo internacional y tras el precedente de negación de ambos derechos acontecido durante el franquismo, era natural que ambos fueran reconocidos de forma muy expresiva y con cierto detalle. Es interesante resaltar que durante la tramitación parlamentaria ya estaba en vigor el Real Decreto-Ley 17/1977 de 4 marzo, sobre relaciones laborales.

Termino con una frase de Bertolt Brecht: ¡Qué tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio!

 

 

 

 

 

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