Música - 11/01/22

Francoise Hardy, canciones en el recuerdo

Francoise Hardy es una de las cantautoras francesas más conocidas a nivel mundial. A muchos que compartimos su edad, sus canciones nos han acompañado a lo largo del tiempo. Ahora, con el título “Chansons sur toi et nous” (Equateurs, 2021, 430 pag.), Francoise Hardy ha publicado un libro en el que se recogen las letras de todas las canciones (214) de las que ha sido autora a lo largo de cincuenta y seis años (de 1962 a 2018).

 

Al hilo de esas canciones Francoise Hardy va evocando recuerdos sobre el momento de su vida en que las ideó y los sentimientos que expresan, así como detalles y anécdotas sobre los compositores y arreglistas que colaboraron en su instrumentación y grabación. También incluye referencias a los compositores que le ofrecieron sus melodías para que las dotara de un mensaje.

 

 

Sus comienzos

Francoise Hardy (Paris, 1944) tuvo una infancia y adolescencia anormalmente solitarias, compartidas con una madre y una hermana, en un entorno muy poco musical. Cuando dispuso de una guitarra, empezó a componer melodías sobre algunos acordes aprendidos en un pequeño método elemental, a base de probar hasta que un comienzo de melodía venía a su cabeza.

Una audición en una casa de discos inició su carrera como cantante, al firmar un contrato con la firma Vogue. Su aparición en un programa televisivo, en el intermedio de las noticias sobre los resultados de las elecciones de octubre de 1962, con la interpretación de “Tous les garcons y les filles de mon age”, tuvo una inmediata repercusión popular y despertó el interés de la gente y de su propia casa de discos. Confiesa Francoise su falta de formación musical, que le impedía leer  partituras. La Sociedad de Autores francesa, que gestionaba los derechos de autor, exigía para ingresar en ella superar un examen para el que no estaba preparada, al no saber leer y escribir música. Por ello, su casa de discos puso sus primeras canciones a nombre de un arreglista, quien percibió los correspondientes ingresos.

 

Una carrera de éxitos

A partir de ahí sus canciones  y sus nuevos discos (Le premier  bonheur du jour, 1963; Mon amie la rose, 1964, La maison ou j’ai grandi, 1966; Ma jeunesse fout le camp, 1967; Comment te dire adieu?, 1968…) la convierten en una figura del pop francés con proyección internacional. Su imagen –alta, delgada, de ojos grandes, con melena—de porte elegante y distinguido, distante, melancólica, la proyecta como la esencia del estilo, del encanto francés.  A ello contribuyen los retratos de Jean Marie Perier, fotógrafo del magazine “Salut les copains”, del que será pareja de 1962 a 1967.

En 1967 conoce a Jacques Dutronc, un músico que será el hombre de su vida. Su actitud distante, sus ausencias y la inquietud ante su trato intermitente, son la inspiración de algunas de sus canciones. En 1973 nace su hijo Thomas, y  se casan en 1981.

Mientras tanto, Francoise Hardy, que hasta 1973 es la autora de música y letra de sus canciones, ha ido intensificando su colaboración con distintos músicos (Etienne Daho, Jacno, Michel Berger, Alain Lubrano). Y en 1974 decide dejar de componer melodías, al entender que su falta de formación musical le impide renovarse. A partir de entonces, recibirá melodías y maquetas de diversos músicos a las que dotará de letras y, de entre ellas, seleccionará las que desea interpretar.

 

 

Su relación de pareja con Jacques Dutronc termina en 1988, aunque siguen manteniendo una estrecha amistad.

Seguirá grabando discos hasta 2018, con su voz sugerente y acariciadora, que subraya la importancia de las palabras musitadas sobre melodías muy distintas. Un total de treinta álbumes (LP y CD), más un número enorme de discos sencillos y de recopilaciones de sus canciones más famosas, jalonan su obra discográfica.

Para mí un buen resumen de su carrera es “Le temps des souvenirs” (Virgin Music, 2005), recopilación en dos CD de sus canciones más conocidas y que incluye además un dvd con imágenes de su primera época y la deliciosa  “Puisque vous partez en voyage”, en un duo compartido con Jacques Dutronc .

 

Hacia el final

En 2004 Francoise Hardy empieza a padecer problemas de salud. Pero todavía acometerá nuevos discos (2004, Tant de belles choses; 2006, Parenthèses…; 2010, La pluie sans parapluie; 2012, L’amour fou). Concluye en 2018 con “Personne d‘autre”, que ella califica como su despedida del mundo material.

 

 

También publica libros. En 2008 aparece su autobiografía, con el título “Le désespoir des singes et autres bagatelles”, donde incluye una perspectiva global de su vida y su relación con las canciones y los músicos.

Se le diagnostica un cáncer de faringe y sufre el calvario de tratamientos y padecimientos: ronquera, dificultades respiratorias, hemorragias…En su libro “Avis non autorisés…” (Equateurs, 2015), opina sobre muy diversos temas, entre ellos el envejecimiento y la eutanasia. Se lamenta de la devastación insoportable del envejecimiento y, agobiada por el suplicio de la enfermedad, considera que llega un momento en que uno aspira a cesar de vivir. Sin tapujos, Francoise Hardy hace ya tiempo que anhela la muerte.

Una etapa final triste para quien ha sabido transmitir tantos bellos mensajes en sus canciones. Quienes las hemos disfrutado siempre mantendremos esa belleza en el recuerdo.

 

 

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