Cultura y Sociedad - 06/05/11

Recordando a Montserrat Roig. Pionera en la difusión de la deportación de los republicanos a Mauthausen y a los otros campos

Montserrat Roig. Fotografía de Pilar Aymerich

Cuando se cumplen veinte años de la desaparición de Montserrat Roig (Barcelona 1946-1991) nos parece oportuno recordarla puesto que la obra literaria de esta autora catalana fue pareja a su compromiso ideológico y político en aquellos lejanos años de la transición, cuando todo parecía renacer de nuevo y donde las renuncias de quienes habían dado lo mejor de sí mismos en la lucha por la democracia, permitieron asegurar la democracia.

Con la publicación de su libro “Els catalans als camps nazis” en 1977, Montserrat Roig hizo patente los sacrificios de aquella generación de luchadores por la defensa de los valores republicanos en España, pero también los de su lucha contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Mostraba cuál había sido la historia particular de aquel grupo de republicanos exiliados y sobre los cuales la oscura sombra del franquismo les había relegado al olvido y al desconocimiento.

El libro sigue vigente, es un referente para quienes se interesan sobre la deportación y muestra de ello es que sigue reeditándose año tras año. Desde el inicio, cuando la autora reconocía la extrañeza que produjo la constatación de que hubo republicanos en los campos de exterminio nazis, el libro no deja de cautivarnos al descubrir -dando la palabra a las víctimas- cuál fue el destino de aquellos hombres y mujeres derrotados en la Guerra de España, los cuales, desde su exilio en Francia, fueron víctimas de uno de los episodios más vergonzosos de nuestra historia común europea: la deportación de cientos de miles de ciudadanos a los campos de exterminio.

Montserrat Roig dio voz a los supervivientes de la deportación. Mediante su testimonio se fueron desgranando sus historias personales y sus itinerarios. Su sufrimiento individual se convirtió en un drama colectivo al compartirlo y conocerse la magnitud de la deportación republicana entre 1940 y 1945.

La mayor parte de los republicanos deportados lo fueron al campo austríaco de Mauthausen y los testimonios recogidos por Montserrat Roig sirvieron para dar cuenta de la humillación, las torturas y la muerte de las víctimas, pero también de la vida, la solidaridad y la esperanza de los internos, ya fuese en el campo central o en las decenas de kommandos externos: las terribles experiencias de los republicanos en Gusen, el verdadero e infernal matadero de españoles; el asesinato de más de 400 republicanos en la cámara de gas del castillo de Hartheim; el trabajo esclavo en otras instalaciones dependientes como Steyr, Ebensee, Melk… Pero también dio a conocer la presencia de los republicanos en los otros campos del Reich alemán.

El origen diverso de la deportación de los republicanos quedó plasmado en este libro de la escritora catalana: los civiles deportados desde el campo de refugiados de Angulema en agosto de 1940, la de los combatientes internados en los campos de prisioneros de guerra (stalags) deportados entre agosto de 1940 y todo el año 1941 y, por último, los resistentes detenidos por formar parte de la lucha clandestina contra los nazis y que fueron deportados, junto a los franceses, en masivos convoyes que partieron hacia Buchenwald, Dachau, Mauthausen, Auschwitz, Islas normandas, …

En el libro se recogieron, principalmente los testimonios de supervivientes catalanes, pero a lo largo de sus páginas y en los listados publicados, aparecen referencias a otros que tuvieron vinculación con Cataluña. Para el caso de los aragoneses: Mariano Constante (Capdesaso), Guzmán Bosque (Maella), la familia Bueno Vela (Moros), los Alcubierre (Tardienta), Secundina Barceló (Veguillas de la Sierra), etc.; se citan a fallecidos en Mauthausen-Gusen originarios de las poblaciones aragonesas de habla catalana –Ribagorza, Bajo Cinca, La Litera y Matarraña– y, también, a una cincuentena de víctimas aragonesas que residían en poblaciones repartidas por diferentes comarcas catalanas, principalmente en el Barcelonés, el Vallés Occidental o el Baix Llobregat.

La Amical de Mauthausen –cuyos inicios como asociación legal coincidió con la edición del libro en castellano, en 1978– quiso reconocer el trabajo de Montserrat Roig publicando, en el décimo aniversario de su muerte una recopilación de artículos y entrevistas sobre la deportación republicana, en un volumen titulado: Montserrat Roig: la lucha contra el olvido. Pues bien, en este vigésimo aniversario, coincidiendo con los actos de carácter internacional que conmemorarán, del 5 al 8 de mayo, el aniversario de la liberación del campo, la Amical se ha propuesto difundir entre los participantes –entre los que habrá un nutrido grupo de estudiantes aragoneses– la actualidad de su obra, que ensalza el valor incuestionable de los testimonios de las víctimas y nos acerca al conocimiento individual y colectivo de aquella generación de víctimas de la intolerancia, del sectarismo y del fanatismo. Una lección, la de Montserrat Roig, vigente hoy día a pesar de las tres décadas transcurridas desde aquella primera edición de su obra pionera, en España, sobre la deportación de los republicanos a los campos nazis.

Juan M. Calvo Gascón es miembro de la Amical de Mauthausen

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