Comentarios intrascendentes - 09/10/12

Algunas imágenes entrañables de nuestros próceres

En los días de fiestas del Pilar hemos visto muchas imágenes de nuestras primeras autoridades en actos protocolarios o populares. Por su contraste, hemos fijado la atención en dos personajes destacados.

La Presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, hizo entrega a la Guardia Civil de una bandera nacional donada por la Comunidad Autónoma. “Un símbolo de gratitud hacia un Cuerpo que ha hecho de la defensa de nuestra libertad su trabajo”, dijo en su solemne alocución.

La Presidenta lucía un vestido largo de color negro, peineta y mantilla española, como impone el protocolo. Un largo collar de perlas y un pequeño colgante completaba su atuendo, que vestía con apostura marcial. Se le notaba a gusto en ese papel protagonista, junto a un Ministro y un Arzobispo y rodeada de tropas en formación en la Plaza del Pilar. Le va ese estilo autoritario y se percibe. Seguramente añoraba su época de Presidenta del Congreso de los Diputados, en que no tenía que sufrir desaires del Gobierno y luchar con los recortes. Por eso se la veía disfrutando especialmente en esos momentos, sintiéndose una estadista. Y, por  un rato, le valía la pena olvidarse de la austeridad que preconiza, todo coste es poco para lograr la brillantez de esa parada militar que presidía.

En ese mismo acto se hizo entrega a la Virgen del Pilar de la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, concedida por Real Decreto, como Patrona del Cuerpo. Que las Vírgenes reciban Grandes Cruces resulta un poco innecesario y anacrónico en estos tiempos, recuerda las viejas alianzas entre el Trono y el Altar, pero cosas más surrealistas presenciamos cada día.

Muy distintas –y de ahí lo llamativo del contraste—las aventuras del Consejero municipal de Cultura y Teniente de Alcalde D. Jerónimo Blasco, dedicado a lucirse estos días ante el pueblo llano, siempre con el cachirulo al cuello. Era impactante su imagen saliendo del culo de cartón del Tragachicos o en las casetas regionales bajo el cartel “Churros y chorizos asados”. Es que no paran de ocurrírsele cosas: versión flamenca del “Canto a la libertad” labordetiano; manto rojo de la Virgen en la Ofrenda, sin avisar con tiempo, variable de color cada año; perros y mascotas en el transporte urbano; cierre del Paseo de la Independencia los domingos de todo el año; cargar el déficit de los barquitos del Ebro a los usuarios del transporte urbano… Por favor, Sr. Blasco, no se trata de que se vista de traje largo negro ni de que se vuelva rancio, pero modere un poco su permanente tormenta de ideas.

 

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