Cultura y Sociedad - 24/05/13

Tres alegrías andalaneras

De golpe, y por eso queremos comunicarlo con prisas, nos llegan tres alegrías aragonesas.

Aurora Egido

Aurora Egido

En primer lugar, y no podemos por menos de alegrarnos, y mucho, la elección de Aurora Egido el viernes 23 de mayo, como académica de la Lengua. La catedrática de nuestra Universidad, gran expecialista en el siglo de oro y sobre todo en Gracián, es colega y amiga de muchos de nosotros. En los viejos tiempos, hace cuarenta años en algún caso, colaboró en la revista de papel con artículos sobre el Quijote de Avellaneda, Lupercio Leonardo de Argensola, Uztarroz y genéricamente, la poesía aragonesa del siglo XVII. Sentimos aquella y esta honra y le felicitamos muy efusivamente.

A. Pascual, obra gráfica

Y luego, noticia de una exposición en cierto modo balance de una vida dedicada al arte, por Ángel Pascual Rodrigo, que con su hermano Vicente, ya fallecido, crearon el diseño de Andalán y colaboraron en otras muchas aventuras de 1972 y primeros tiempos siguientes. Copiamos un texto suyo, cuando está a punto de clausurarse, el 29 de mayo, esa exposición.

Ángel Pascual Rodrigo nació el año 1951 en Mallén. Desde 1982 vive y trabaja en Campanet (Mallorca). Entre 1968 y 1972 estudió dibujo, artes gráficas, fotografía, cine, historia del arte, sociología, psicología…

En 1970 formó LA HERMANDAD PICTÓRICA con su hermano Vicente, realizando en equipo numerosas obras, exposiciones, instalaciones, diseños y proyectos. En 1989 se disolvió el equipo y desde entonces Ángel continúa su labor en solitario.

A lo largo de su trayectoria ininterrumpida, ha expuesto su obra en Madrid, Londres, Ammán, París, Roma, Berlín, Atenas, Moscú, Washington, México DF, Nueva York, Chicago, San Francisco, Basilea, Heidelberg, Oporto, Niza, Burdeos, Chipre, Barcelona, Tarragona, Lérida, Zaragoza, Huesca, Teruel, Valencia, Palma, Ibiza, Mahón, Córdoba, Almería, Málaga, Cádiz, Granada, Oviedo, Burgos, Valladolid, Logroño, San Sebastián, Vitoria, Pamplona, Santander…

Su anterior y única individual en Pollença fue en 1984, como Hermandad Pictórica.

Ha realizado hasta la fecha 111 exposiciones individuales y participado en más de 200 colectivas. Su obra figura en museos, colecciones públicas y privadas.

Com si tot o res hagués passat

Al alcanzar mi cota de media vida en Mallorca he querido celebrarlo con tres entregas diferentes en tres lugares de mi proximidad, sin grandilocuencias, como charlas entre amigos.

Para la primera entrega he elegido Pollença por su significado epicentral y mítico en las artes visuales mallorquinas.

Al llegar a la isla en 1982 —hace 31 años y con 31 cumplidos— conocí el corpus pictórico insular y sus paisajes singulares, pintados reiterada y casi ritualmente por cada artista que se preciara de serlo. Aquello encajaba con la dedicación a los arquetipos platónicos que entonces comenzábamos a perfilar en los trabajos de nuestra Hermandad Pictórica.

Atrás quedaba nuestra dedicación a paisajes pictóricamente vírgenes durante los cinco años previos. Veníamos de un lugar donde los Monegros y las 150.000 grullas que pasan por allí cada año inician su ascensión al Pirineo. Apenas éramos 5.000 habitantes en un territorio más extenso que Mallorca. Nos había instalado en aquellos lugares para estar en contacto continuo y solitario con la Naturaleza. A consecuencia de aquella experiencia el planteamiento conceptual de nuestra Hermandad de principios de los setenta había pasado a tomar el paisaje como tema vehicular.

Poco después de llegar a Mallorca nuestra pintura comenzó a dialogar con el corpus paisajístico insular, pendulando entre la tradición y la modernidad, entre lo particular y lo universal, rayando el romanticismo más tópico en un juego equilibrista. Teníamos muy en cuenta el lógico hastío de los isleños al recibir forasteros cargados de pretensión, por ello nuestro respeto hacia lo preexistente requería una respuesta adecuada y sutil. Sin embargo, la sutileza no suele facilitar la comprensión y aquella incursión de nuestra Hermandad no fue siempre comprendida e incluso fue vilipendiada en alguna ocasión. Con el tiempo se han ido limando las incomprensiones y nos hemos ido reencontrando tras recorridos divergentes… ese es uno de los sentidos entrañables de esta trilogía.

Por todo ello me ha parecido oportuno propiciar el encuentro íntimo con formatos reducidos y volver a pintar con actitud retrospectiva algunos temas del norte insular que he tratado a lo largo de los años —Cavall Bernat, Cala Murta, Lo Pi … Formentor— enlazándolos con otros leit-motiv de mi obra: el barquero, el bosque, el faro…

Ángel Pascual Rodrigo – Febrero de 2013

A. Pascual, obra gráfica, 2

Y, a la vez, anuncio de apertura, el sábado 25 de mayo, de una exposición sobre la transición a través de los dibujos de Carlos Azagra en Andalán. ¡Gracias por recordarlo, amigo!. Ahí van esos carteles que evocan alguna de sus magníficas viñetas, chistes, dibujos.

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