• 02/06/2020

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    Era el último jueves de mayo, a las siete en punto de la tarde. Se jubilaba Carmelo Romero, más de cuarenta años de profesor, tantos y más de escritor, político, amigo, personaje insustituible en nuestra Universidad y en la vida social y cultural zaragozana, soriana, española. Nos iba a dar su última clase. En pantalla, con camisa azul claro, tono mesurado y serio, convincente, al fondo una gran librería y el escudo del Numancia.