• 17/09/2018

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    Eliseo Moreno es uno de mis mejores alumnos en los maravillosos años de Teruel en la segunda mitad de los sesenta. Hemos seguido viéndonos y hablando de sus trabajos; asistí a la defensa de su tesis, que tuvo director y tribunal de campanillas, y que ahora se traduce en “Depurar y castigar”, un libro importante, por el tema y porque está muy bien hecho y editado, por nuestra activísima Institución Fernando el Católico. Entra, de pleno derecho, en la prestigiosa escuela zaragozana de historiografía, que lleva décadas levantando actas de cómo se manipuló, de muchas maneras, nuestra Historia. La principal, quizá, aparte la censura de tantos buenos manuales, la persecución de muchos profesores y el ascenso de tantos mediocres, impresentables, vesánicos catedráticos colocados cara al sol.